Benaluenses ilustres: Ricardo García López "K-Hito"

viernes, 27 de marzo de 2009
Publicado porUnknown




K-Hito (moderno abreviativo de "Ricardito"), fue un vecino benaluense, escritor, periodista, cronista taurino, caricaturista, historietista, productor de cine y editor de revistas que se abscribe a la generación del 27.

De nombre Ricardo García López, nació en Villanueva del Arzobispo en 1890 (pueblo con el que siempre estuvo en contacto y que 1949, le dedicó una calle y lo hizo Hijo Predilecto), pero rápidamente su familia vino a vivir al Barrio de Benalúa en Alicante, donde vivió su infancia y adolescencia. Es toda una referencia en cualquier libro, texto o publicación que trate algún tema popular de Benalúa a lo largo de la primera mitad del Siglo XX.
Los chicos de su edad le llamaban "El Rochet", pues había sido un "rubiasco" en su infancia. Junto a él, coincidieron durante los años dorados de Benalúa el ilustre médico don Carlos Carbonell Mora, Gabriel Miró, Figueras Pacheco...
El 28 de Junio de 1956, el Alcalde de la ciudad, Agatángelo Soler Llorca, delante de los miembros de la Comisión Gestora y de muchos foguerers, otorgó el título de "Hijo Adoptivo" a K-Hito.


No hay nada tan bello y tan emocionante como una puesta de sol, desde la Gran Vía benaluense o un amanecer desde Babel.
K-Hito
K-Hito vivió la época en que se estrenaba bicicleta, quien podía, para ir a los Arenales del Sol, a la busca y captura de "bacores " sin dueño, cuando se aceracban los festejos sanjuaneros, que aún no habían tomado carácter oficial. También se solía ir a la caza de gatos vagabundos y de perros sin dueño.
En los alrededores del incipiente barrio benaluense, montaban su carpa circos trashumantes con la húngara ful; la cabra malabarista, el mono sabio o los pajaritos que adivinaban el porvenir.
Guardaba un recuerdo de honor para las "partietes" que se jugaban a la puerta de los hogares de planta baja, a la baraja o el "caliche" que entonces estaba en su apogeo (situaciones mencionadas en el libro "De mi barrio (Benalúa)" de Eduardo Mendaro del Alcázar y en "Al pie del Benacantil"de Víctor Viñes).
Eran los tiempos en los que en estas calles anchas que miraban al mar, bordeadas de casas de una planta, se podía disfrutar de tertulias familiares permanentes. En verano: sillita de anea, mesita de pino, pay-pay, botijo con "aigua del sel" y "soparet" improvisado en el que todos los vecinos participaban.
A tenor de estas vivencias imborrables, publicó un artículo en "Dígame" en los últimos meses de la Guerra Civil, en los que hacía dos elogios gastronómicos a la "bogueta" y el otro a la fritanga de estío.

A él se debe el rebautizo de Manolete como "El Monstruo". En una ocasión, K’Hito consiguió que Manolete y Arruza, enemigos irreconciliables, se dieran un abrazo en Villanueva del Arzobispo dejando a un lado los problemas que les dividían.
Cuando quería ayudar a alguien lo hacía sín límites, en los años cincuenta, en una ocasión, habiendo visto torear a Carmelo Torres, torero mexicano, en una época en que era muy difícil para los aztecas torear en España, publicó en su columna un juego de palabras "Me declaro Carmelista".

Su labor en el campo del cine fue también de gran relevancia, pues es considerado como uno de los pioneros y de los mejores directores de cine en animación de la era, comparable en su momento mundialmente con Walt Disney o Max Fleischer (creador de Betty Boop).

Hasta ahora, K-Hito era una figura muy desconocida para nosotros, a pesar de ser mencionado en tantos textos. Por suerte, hemos dado con una entrevista realizada por Virgilio Miralles y publicada por el Diario Información el 31 de Agosto de 1958, que a continuación reproducimos íntegramente. Se trata de un documento fascinante, que enlaza muchísimas piezas de la historia de Benalúa y las mezcla con todo tipo de recuerdos y anécdotas. Esperamos que os guste tanto como a nosotros:




En la calle Bendicho, taller de Martínez Mataix. Tenía que ser precisamente aquí la entrevista con don Ricardo García "K-Hito". Hay un ambiente de arte, de toros y de recogimiento, que van muy bien para esta evocación de una vida entregada a esos amados quehaceres.
No hay anuncios luminosos, ni corren atropelladamente los autos, ni deslumbran las luces y cristales de las cafeterías, ni casi hay ruido. La tarde, sola, que declina.
Un círculo de amigos. En el centro, el maestro de periodismo que recorre mentalmente el camino alegre de su vida. Lo evoca, habla y al conjuro de sus palabras surge un pasado alicantino incrustado en su biografía.


Lo demás, la pluma que corre sobre las cuartillas para que luego sus trazos, sean en las páginas del periódico un reflejo, sólo un reflejo de una conversación salpicada de notas graciosas, dentro de la cual habrá un desfile de figuras notables de nuestra ciudad; de otras muy conocidas dentro del periodismo nacional; del dibujo para la rotativa. Y así:

Benalúa
Vivíamos en la plaza de Navarro Rodrigo, en la casa de don Ramón Soler, un señor muy conocido y respetado del barrio. Ocupábamos el principal. Junto a nosotros, la Jefatura de Obras Públicas, y en ella la familia de los Miró. Gabriel era mayor. Yo tenía unos diez años cuando él ya iba vestido de poeta: sombrero flexible y chalina. Serio. También recuerdo a Paco Figueras Pacheco.
Conmigo iba a la escuela de don Francisco Flores Castillo un muchacho que luego fue pianista: Ernesto Castelló, hermano de Gastón.

Viví en Benalúa desde 1896, año en que fue trasladado mi padre a esta ciudad, hasta 1910. En ese período hice lo que todos los chiquillos: jugué, realicé travesuras, estudié y hasta intenté pescar.
Con mi larga caña, mi cesta y mi cebo, me dirigía hacia el mar. Pasaba horas y horas sin lograr atrapar un pez. Luego, cansado, me comía lo que me sobraba del cebo. Y así, un día y otro, hasta que un miembro de una familia de "boers" que vivía en el barrio, cogió mis aparejos de pesca y delante de mí, para mi sonrojo, sacó uno detrás de otro tres peces. Malhumorado, regresé a casa y ya no salí más con la caña.


Teatro Campoamor
En Benalúa éramos muy aficionados al teatro. La Sociedad Lírico-Dramática "Ramón de Campoamor" tenía un teatrito en la calle de Guardiola. Esta sociedad dio origen al Casino de Benalúa, hoy "La Benaluense". En aquel local, que era muy bonito, se hacía buen teatro. Ahí comenzó a destacar Arturo Lledó "El Buzo" que tanto renombre tuvo luego en España. También estaba con su barba y su mal genio el pianista Juan Álvarez.


Como todos los jóvenes, hice mis primeras armas artísticas. Era una escena en la que bas parte tres amigos vestidos de albañil. La verdad es que mi pasaje, si bien era cortito, lo llevaba perfectamente estudiado. Todavía lo recuerdo: "No vaya usted a echarnos la culpa a nosotros", era mi parlamento. En la noche del estreno, estaba muy nervioso. Se me pasó la hora. Cuando fui a declamarlo, el de la concha no me dejó.


Más tarde, apareció un teatro muy lujoso. Se llamaba Polo y no funcionó mucho. Estaba en lo que es hoy grupo escolar. Se salía por la Calle Alona. El propietario era don José Polo, un contratista de obras. Se dijo entonces que como su esposa era tremendamente gorda, no cabía en una butaca. Hubo que romper uno de los brazos en cierto teatro. Entonces, don José Polo construyó su local para que su mujer viera espectáculos con toda comodidad. El teatro era tan amplio que allí estuvieron acuartelados los repatriados de Cuba.

Lorenzo Casanova y Adelardo Parrilla
En la avenida del Doctor Gadea, Adelardo Parrilla adquirió la Academia de dibujo propiedad del famoso pintor Lorenzo Casanova. Fue su aventajado discípulo, y a su vez, gran maestro. Arriba, en el piso, vivía la familia de Casanova. El paseo estaba recién hecho. Se había comenzado a construir en tiempos de don José Gadea Pro, el alcalde tan popular. Su segundo apellido dio lugar a muchas y divertidas confusiones. Muchos le escribían diciendo: Señor don José Gadea, presbítero.


En la Academia destacaba Emilio Varela; nosotros le llamábamos el "chato Varela" por su nariz especial. Luego llegó a ser un gran pintor.
También era condiscípulo Enrique Cernuda. Su padre tenía en la plaza de Correos una fábrica de gaseosas de bola, que se hicieron famosísimas, eran las "cernudas" que a su buen paladar añadían una publicidad inigualada en aquellos tiempos. También asistían los hermanos Garriga.
Más tarde, pasé al Instituto. Conmigo, otros muchachos que luego fueron mis amigos. Aquel Rafael Juan, escultor pensionado en Italia por la Diputación, muerto en plena juventud. Destacaba Pérez Dagnino, "el número 1", ejemplo de todos; era hijo del director de la Casa de Socorro, don Pascual Pérez.
También recuerdo a Enrique Segura, hijo de un farmacéutico, que cambió los lápices por los estudios militares y que reside ahora en Madrid, en donde ejerce como coronel del Cuerpo de Inválidos.


El dibujo y los toros
Entonces tenía ya dos grandes aficiones: el dibujo y los toros. Comencé a hacer mis primeras caricaturas y realicé mis primeras salidas. Iba a la clase con mi sombrero de ala ancha. Serio. Recibía con gran placer las lecciones de dibujo de don Heliodoro Guillén.
Luego me escapaba a realizar capeas por los pueblos con Juan Martínez Fausta "Juanito Santero", para los periódicos; estuvimos en Agost, en Cañada y en otros lugares que no recuerdo.
Hice mis primeras armas periodísticas en "Toreo de salón", un semanario de toros hecho a mano por mí, que llevaba también mis incipientes caricatturas; de cada número aparecía un solo ejemplar que relataba las "corridas" que hacíamos en casa de don Manuel Román, el propietario de unas minas de ocre.
Entre sacos del mineral, realizamos nuestros pases. Llegábamos a casa manchados con la pintura. El semanario manuscrito daba sus "sesudas" críticas.
En una becerrada a beneficio de las familias de los fallecidos e inválidos de la guerra de Melilla, actué con Santero en nuestra plaza. Lo hice de banderillero. Lo gracioso es que para entrar, las "porteras", chicas de la buena sociedad alicantina, nos hicieron pagar nuestra entrada. Y eso que íbamos con traje corto. A "Minuto", otro de los espadas no le dejaron entrar hasta que fue por su correspondiente dinero.


Por entonces comencé a colaborar en la revista taurina "La Peña", y en la sección "Quiebros y cambios". Allí aparecieron mis primeras caricaturas "en serio".
Yo solía ir mucho por el taller del "Santero". Un día le presenté unas caricaturas de los toreros en boga: "El Bomba", "Machaco" y el "Gallo". Ante los consejos del amigo, las envié a Madrid a Casa Thomas, que tenía sus talleres en la calle de Sevilla. La verdad es que sólo a la presión y a la expresión del amigo acepté: "¡Ché, astó val dinés!".
Recibí diez pasetas, de entonces, por cada dibujo, pero lo que más valía era la carta en la que me animaban a seguir un camino que andando el tiempo tantas satisfacciones hubo de proporcionarme. ¡Mis primeras pesetas ganadas con el lápiz!.

Hay un momento de pausa. El doctor Claramunt, reparte cigarrillos. Mientras se eleva al aire el humo, don Juan Martínez Fausta apunta: -¿Y aquello del nombre?

Valencia, Barcelona
En los cosos taurinos y en las capeas de los pueblecitos figuré con aquel diminutivo familiar: "Caíto". Luego para mis dibujos lo hice un poco, como diríamos, "japonés" y la k y el guión, le dieron carácter: K-Hito.
Marché a Valencia. No desde Benalúa, sino ya desde la calle de Maisonnave, donde falleció mi padre.


Un día vi en el "Journal" de París una seccion que se titulaba poco más o menos "La vida alegre" y que constaba de infinidad de chistes. Envié alguno mío y con gran sorpresa me los pagaron a veinte francos cada uno, teniendo en cuenta que entonces estaba el franco muy superior a la peseta.
Más tarde, ya en la capital de España, José Francés, el novelista, me advirtió que "en Francia había un dibujante que lo hacía con mi mismo nombre". Le respondí que era yo mismo.


En la ciudad del Turia entré a colaborar en el "Diario de Valencia" y en "La Voz de Valencia". Más tarde me dirigí a Barcelona. De cómo era la Prensa entonces y cuáles eran nuestros arrestos juveniles da una idea lo que les voy a referir:
Con un periodista valenciano, Lahoz, lo más bohemio qeu he conocido, fundé un periódico. Había estallado la Guerra Europea y este motivo nos indujo a lanzar nada menos que 13 páginas, de tamaño un poco mayor que "ABC". ¿Cuándo lo hacemos? Fue la pregunta. Y a ella siguió la lacónica respuesta común: pasado mañana.
Nos dirigimos a una imprenta: y la gente pudo adquirir "Diario de la Tarde", periódico independiente, etc... como entonces se ponía.
La mesa de redacción estaba compuesta por nosotros dos. Desde una parte escribíamos nuestras "crónicas de Viena" y cambiábamos para hacerlo sobre política nacional. Era un trabajo agobiador. En nuestro primer número nos faltaba original. Teníamos los nervios de punta de tanto escribir y de tanto café. Las páginas centrales permanecían en blanco. ¿Qué hacer? Revisando clichés observamos cómo allí entre los montones de material viejo había uno que hubo servido par ala impresión de un mapa europeo en una edición escolar. Era la solución. Añadimos una orla para que llenase el hueco. Junto a él, unas palabras servían de aclaración. "Para que nuestros lectores puedanseguir el curso de la guerra reproducimos en este grabado el mapa íntegro de nuestro continente".
Respiramos tranquilos. Pero al día siguiente se presentó el mismo problema hubimos de dar la misma solución añadiendo el consabido "a petición de numerosos lectores..." Al tercero ya era imposible volver a lo del mapita y buscamos otra solución más original: crítica literaria.
Polvoriento, en uno de los estantes, había un libro de Freud. Lo hojeamos, y vino la fácil solución: "Hemos leído atentamente el volumen tal del sicoanalista Freud... estamos conformes con él desde la página tal -que se reproducía- y no lo estamos desde la página cual -y volvía a escribirse-", hasta que se llenaba el hueco en las páginas.
Ya no pasamos más apuros: del pomposo "Diario de la Tarde" sólo aparecieorn tres números. Con los cinco duros que nos dio el impresor nos divertimos de lo lindo. Hasta nos permitimos el lujo de alquilar unos caballos.
De ahí pasé a Madrid. En Barcelona había colaborado en "El Correo Catalán".


Periodismo a fondo
Ya en la capital de España actué en muchísimos periódicos y revistas. De éstas apunte: "Blanco y Negro", "Mundo Gráfico", "La Esfera", "Nuevo Mundo". De prensa diaria: "La Tribuna", "El Imparcial", "El Debate" -en donde ingresé por haber ganado un concurso por él organizado-, "ABC", "Ahora" y "Ya", del que fui uno de los fundadores. Luego vino "Dígame". Pero el que recuerdo con gran simpatía fue "Gutiérrez". "Gutiérrez" se hizo popularísimo en toda España, creamos un monigote, "un ninot" con el que paseamos toda España. Aquella revista de humor no dio dinero pero sí satisfacciones. A la fiesta de "hogueras" veníamos con el "Gutiérrez" diversos dibujantes: Xaudaró, Bagaria, etc...
Como nota curiosa, he de destacar que "Gutiérrez" pagaba su billete y ocupaba su asiento.
En uno de los viajes en que me acompañaba Bagaria, quien llevaba siempre consigo un perrito a quien quería mucho, un revisor simpatiquísimo le gastó una broma:
El perro en cuestión iba escondido bajo el asiento. A mitad de trayecto se presentó el funcionario de ferrocarriles -que ya estaba advertido- y dirigiéndose al celebrado dibujante le dijo:
-Hola, señor Xaudaró - mientras le tendía la mano.
-No señor, no soy Xaudaró, sino ese señor qeu viene conmigo.
Y entonces el revisor, "dejándose caer", le soltó:
-¿No es usted el del perrito?
Se puso palidísimo, entre nuestras carcajadas.
De todos es conocida la costumbre que tenía Xaudaró de "colocar" en sus dibujos su popular perrillo.

Una boda de rumbo
En uno de mis viajes a Valencia por las fiestas de San José y portador, como siempre, de mi "Gutiérrez", fue indultado un "ninot" que representaba a una labradora valenciana típica: se llamaba Visenteta Taronche y Sabater.
Aquello dio ocacsión a un "flechado" impresionante, seguido de boda. Mi "Gutiérrez" se enamoró perdidamente de "Visenteta" y no hubo modo de evitar la boda.
Se celebró en Madrid y fueron padrinos el famoso actor Pepe Moncayo y la también famosa Cándida Suárez. El desfile fue impresionante y gracioso. Todas las chicas de Martín acudieron a él. Madrid entero se asomó a ver la boda de tanto rumbo, que tuvo su colofón en la Bombilla.
Lo triste del caso fue que a punto de celebrarse la ceremonia se presentó Blanquita Suárez, la calzonetista, llevando un niño de pecho, testimonio de la "falacia" de mi "Gutiérrez". Todo lo arregló, sin embargo, la manzanilla. Todavía está en los desvanes de mi casa sirviéndome de recuerdo.

El día de mayor emoción
A través de mi dilatada vida profesional he tenido muchos trabajos, muchas satisfacciones y también momentos de emoción.
Ninguno como aquel en que se me concedió el título de "Hijo Adoptivo" de Alicante. Esta ciudad que tanto amo, y a la que vengo apenas tengo un momento libre.
La que guarda para mí tantos recuedos gratos, como aquél de mi frustrada vocación de pescador, cuando de muchacho iba con aquel "boer" --expresión del espíritu de universalidad de Alicante- al mar vecino de Benalúa, y en donde ante el fracaso, optaba por comer el "cebo" hecho con salazón, pero que tenía para mí el maravilloso sabor de la juventud y de una esperanzada ilusión.

K-Hito falleció en 1984, año del centenario de su querido barrio de Benalúa, para el que siempre guardó palabras de cariño y amor, y al que siempre regresó allí donde estuviera.

Además de sus múltiples colaboraciones en prensa, caricaturas, artículos de prensa taurina y demás escritos, K-Hito dejó una extensa obra:

Filmografía:
  • Francisca, la mujer fatal (1934) (director y escritor)
  • En los pasillos del congreso (1932) (director y escritor)
  • Falsa noticia de fútbol (1932) (director y escritor)
  • El Rata primero (1932) (director y escritor)
  • La vampiresa Morros de Fresa (1932) (director y escritor)
Bibliografía:

  • Carmen y Raphael (1940)
  • “Manolete” ya se ha muerto.
  • Muerto está que yo lo vi (1947)
  • Yo, García (1948)
  • ¡Hasta luego! (1950)
  • Anda que te anda (1954)
  • El álbum de K-Hito (1973)

Fuentes:
Diario Información, entrevista de Virgilio Miralles
Wikipedia
Llibret Foguera Benalúa 1884, artículo de Emilio Chipont

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1 comentarios:

Alfredo dijo...

Pérez Dagnino?? Es hijo de Pascual Pérez e Isabel Dagnino. Ese es familia mía lejana jajajjaa. ¿Habrá algún descendiente vivo?

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