¡CUMPLIMOS DIEZ AÑOS!

jueves, 23 de marzo de 2017


Era impensable hace diez años, cuando inauguré el proyecto con este artículo, cuando apenas había información de la ciudad en Internet, que la divulgación de artículos y conocimientos sobre el barrio de Benalúa pudiera tener éxito. La explosión de las redes sociales todavía no había sido detonada, ni existía tal proliferación de imágenes antiguas por la red.

Realmente estamos orgullosos de haber abierto en 2007 esa pequeña puerta que arrojaba algo de luz y dejaba salir la ingente cantidad de información cultural alicantina que permanecía oculta hasta entonces, solo accesible a una inmensa minoría. 

Y aquí estamos, nada menos que DIEZ AÑOS DESPUÉS, hablando de Benalúa, divulgando la historia de Alicante de todas las formas posibles que sabemos: en blogs, webs, periódicos, revistas, llibrets, visitas guiadas, youtube, streaming o televisión. Tal vez hayas conocido una pieza más de nuestra historia gracias a este proyecto,  la hayas contado en otro lugar y así hayamos construido juntos una tela de araña gigantesca que ayude a recuperar el patrimonio cultural de Alicante. La bola de nieve es imparable.

Gracias por seguir visitando nuestro enorme catálogo de artículos sobre el barrio de Benalúa en Alicante. Fue el primer blog sobre un barrio de nuestra ciudad y está al alcance de todos. Para la inmensa mayoría.

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LOS PRYTZ Y SUS FANTASMAS (Y III)

martes, 14 de marzo de 2017

18.01.2016 
Manuel Prytz, que era cónsul de Suecia, Noruega y Panamá, fue elegido decano del Cuerpo consular alicantino. Un periodista con seudónimo escribió: «(?) Pero el Cuerpo consular es el menos interesante de los Cuerpos en que Manolo Prytz ha ejercido su decanato», después de explicar: «Manolo Prytz es un caballero que vive en Alicante la vida dulce del millonario (?). Donde hay una flor, va él y liba refinadamente. Por sus labios han pasado muchas flores» (El Luchador y Diario de Alicante, 3-11-1932).


Y es que Manolo tenía fama de mujeriego. Tras la guerra civil, se rumoreaba que en su mansión de la calle Foglietti celebraba frecuentes bacanales con prostitutas y amigos tan libertinos como él.


El 6 de marzo de 1910 se casó en San Nicolás con Adela Chápuli de las Faces, pero se separaron poco después sin llegar a tener hijos. Secretaria de la Junta de Damas contra la Tuberculosis (redactó la Memoria del año 1918), Adela solía veranear en San Sebastián y mandó construir un panteón en 1934, donde fue enterrada en 1945.


Manuel Prytz firmó su primer testamento el 8 de mayo de 1935. En él nombraba como único heredero a su sobrino Hugo, a quien hacía la siguiente recomendación: «que huya de las mujeres en general, antes que cualquier desengaño pueda nublar su felicidad».


Murió en Madrid el 4 de marzo de 1942, a los 66 años de edad, pero su cadáver fue trasladado a Alicante, para ser enterrado en el panteón familiar que había hecho construir diez años antes.


Además de los bienes que tenía en España, cuando falleció poseía muchos otros en el extranjero, depositados en un banco suizo, otro de Londres y dos de Nueva York.


Todos sus bienes fueron repartidos según lo testado el 25 de septiembre de 1940. En este segundo testamento desheredaba a su sobrino Hugo porque le desobedeció al casarse con una chica humilde de 15 años (con ella tuvo once hijos y trabajó en el Servicio Nacional del Trigo, en Alicante, hasta 1957, que se fue trasladado a Tarragona).


Los muebles y enseres que había en la casa de Foglietti 6, fueron repartidos entre sus amigos José Gómez Taza y Eladio Bañón Solera, quienes además recibieron 100.000 pesetas cada uno (el primero también heredó la finca sanjuanera de La Piedad).


Asimismo, entre otras donaciones, el testamento otorgaba 500.000 pesetas al párroco de Benalúa, «para que reconstruya la parroquia»; otras 500.000 pesetas a la Cruz Roja, «para construir un edificio hospital en el terreno que existe contiguo a mi domicilio de la calle Foglietti nº 6»; este edificio también era legado a la Cruz Roja; y a su cocinera, María Cremades, le entregaba 50.000 pesetas, «que aunque me ha sisado mucho durante los años que ha estado a mi servicio, y yo lo sé, a cambio ha tenido la gentileza de no haberme pedido nunca aumento alguno de sueldo, cobrando hoy los mismos doce duros que le fijé de sueldo el primer día que entró en mi casa».


Cuando el Ayuntamiento le concedió la medalla de oro de la ciudad, el alcalde Carbonell dijo de él: «este hombre, como todos los hombres, tiene un debe y un haber en la cuenta de sus cosas, o en la cuenta con la vida». Bien debían saberlo los alicantinos de entonces. Como también lo sabemos ahora los alicantinos de hoy. Al fin y al cabo, como hemos ido viendo, don Manuel Prytz (Manolo para familiares y amigos) fue un hombre con luces y sombras: capaz de llevarse bien tanto con demócratas como con fascistas; de mostrarse familiar y protector con los suyos, pero también de repudiar cruelmente a quien le desobedecía; de agredir a una empleada suya, propiciando igualmente la seguridad laboral de quienes trabajaban para él; de anhelar la compañía femenina, pero dar consejos misóginos.


Por encima de todo, Manuel Prytz fue un alicantino de corazón que demostró como pocos su amor a su ciudad natal. Hace ahora un siglo, un periodista escribió refiriéndose a él: «El mejor patriota alicantino es sueco».


La Cruz Roja no pudo convertir en hospital la mansión de Prytz porque ésta había sido construida como vivienda y su adaptación habría costado mucho más de las 500.000 pesetas legadas. De manera que este dinero fue destinado a mejorar el hospital que la Cruz Roja ya tenía funcionando en la avenida de Alcoy.


Así, pues, la mansión de Prytz quedó abandonada durante tres décadas. Un tiempo más que suficiente para convertirse en una casa embrujada. Junta a ella fue construido el colegio de las Teresianas, desde el cual muchas alumnas solían pasar al jardín de la mansión, divertidas y asustadas a la vez por el peligro que representaba acercarse a un lugar en el que se oían ruidos inquietantes, como el crujido de maderas o el chirrido de puertas y ventanas, a través de las cuales se veían algunas noches luces fugaces vagando por las estancias. Muy pronto se identificaron tales ruidos y luces misteriosas con la existencia de fantasmas, y más concretamente con el de Manuel Prytz. En una sociedad tan puritana e hipócrita como la franquista de la posguerra, que consentía pero no perdonaba los devaneos y excentricidades de los ricos (varones, por supuesto), la figura del último propietario de aquella mansión abandonada resultaba idónea para adquirir la condición de espectro condenado a la soledad eterna. Y la leyenda del fantasma de Prytz, encerrado en su vieja mansión de la calle Flogietti, fue creciendo en el barrio de Benalúa y en el resto de la ciudad a lo largo de las décadas de 1950 y 1960.


Los extraños ruidos y ocasionales luces nocturnas que decían algunos testigos haber oído y visto en aquella casa, se explicaban por la presencia de ladrones que la frecuentaron durante años, para llevarse todo cuanto de valor (aunque fuera poco) quedaba todavía en su interior, como los cristales y tuberías de plomo. Para evitar estos asaltos, la Cruz Roja permitió que el matrimonio formado porDiego Tovar y Josefina García ocuparan una parte de la casa con sus hijos, a cambio de que ejercieran de vigilantes.


A pesar de ello, no pocos alicantinos siguieron creyendo en la existencia del fantasma de Prytz o prestaban oídos a lo que de él se contaba.


Con un avance el día anterior, INFORMACIÓN publicó el 12 de enero de 1958 un reportaje titulado «Aquí no hay fantasmas», en el que Fernando Gil explicaba la velada que había pasado dos noches antes en la vieja mansión, que se hallaba «en venta desde hace algún tiempo, sin que por lo que parece, haya sido fácil hallar comprador en virtud del rumor tan extendido sobre la presencia en esa finca de esos personajes tan circunscritos a la superstición popular». Desde las diez y media de la noche hasta las cuatro y media de la madrugada, Gil estuvo dentro de la mansión compartiendo una botella de coñac, varios bocadillos de jamón, dos paquetes de Bisonte y una partida de dados a la luz de las velas con el subdirector del periódico, Pepe Sanz Moliner, y el reportero gráfico Vicente Sánchez. En tono jocoso, Gil hizo una descripción del supuesto edificio embrujado (vigilado por la familia que vivía en una casita aledaña) y llegó a la conclusión que plasmó en el mencionado titular.


Un segundo artículo sobre este asunto apareció en INFORMACIÓN el 6 de agosto de 1968, firmado por Enrique Entrena. Acompañado por el fotógrafo Perfecto Arjones, tras visitar también de noche la mansión, llegó a la misma conclusión que su compañero Fernando Gil, tal como indicaba el título del reportaje: «El fantasma de Prytz no vive en Benalúa». Con un estilo igualmente desenfadado, Entrena describió el edificio (frente al cual se encontraba el cuartel de la Policía Armada -Policía Nacional-), vigilado por la misma familia, que ahora ocupaba algunas de las estancias de la planta baja.


La vieja mansión desapareció a finales de la década de 1960 o principios de 1970. En el solar fue levantado el edificio que hay en la actualidad.


El palacete que Carlos Prytz hizo construir en la finca Buena Vista de San Juan, hoy es sede del Instituto Alicantino de la Familia Pedro Herrero, dependiente de la Diputación. Varias de las antiguas estatuas que había en su parque (construidas con mármol de Carrara) fueron trasladadas hace años al parque de Canalejas, adonde se dice se trasladó el fantasma de Manolo Prytz cuando fue expulsado de su vieja mansión de la calle Foglietti.


El panteón de los Prytz sigue bajo el cuidado municipal. En él están enterrados, además de Manuel, sus padres, sus hermanos CarlosVirginiaLuisa y Luis, y su cuñada Ismaela Eceiza.


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LOS PRYTZ Y SUS FANTASMAS (II)

lunes, 13 de marzo de 2017

11.01.2016


En el artículo anterior supimos cómo los hermanos Carlos y Manuel Prytz Antoine heredaron de sus padres, hacia 1912, una importante empresa de exportación de almendras que tenía sus oficinas y almacenes en el alicantino paseo de Soto. La regentaban a través de la sociedad Prytz y Compañía, la misma con la que fundaron una banca privada.


Carlos


Carlos era dos años y medio mayor que Manuel. También era más discreto.


Nació el 4 de julio de 1873 y fue bautizado ocho días después en San Nicolás con los nombres Claudio Carlos Gaspar.


Vivió en el piso superior del edificio que albergaba las oficinas y almacenes de la empresa de exportación de almendras, en el paseo de Soto. Un matrimonio formado por Ramón Gené y Pilar de Llamas le servían como chófer y criada, respectivamente, a los que demandó en diciembre de 1928 por hurto.


De carácter más tranquilo que su hermano, Carlos supo reparar algunos de los desaguisados cometidos por Manuel, sobre todo durante su juventud. Como aquella vez en que éste provocó un peligroso conflicto laboral en la empresa de exportación de almendras. Sucedió en la tarde del 12 de septiembre de 1913, cuando el almacén todavía estaba en la calle Cano Manrique. Las operarias Vicenta Serra y Milagrosa Antón discutieron con el encargado del almacén por la forma poco equitativa, a juicio de ellas, que se había empleado para repartir el trabajo a destajo de elección de almendras. La discusión fue acalorándose y entonces intervino uno de los patronos, Manuel Prytz, quien acabó despidiendo a Vicenta y Milagrosa, en presencia del resto de operarias. Una de ellas, Francisca López (de 22 años, soltera y residente en el barrio de San Blas -calle Juan Ortega, 34-), salió en defensa de sus compañeras y, tras discutir airadamente con Prytz, fue igualmente despedida. Pero comoquiera que sus protestas arreciaron, el patrón le dio un fuerte bofetón, que le provocó una hemorragia de nariz y boca. A la vista de lo sucedido, todos los obreros y obreras que se hallaban en aquel momento en el almacén se amotinaron, abandonando el trabajo e increpando al patrón y al encargado. Mientras Manuel corrió a esconderse en su despacho, alguien avisó a la policía. Varios agentes de Seguridad se personaron en el almacén y custodiaron a Manuel hasta un coche que se hallaba preparado en la calle de atrás, entre las furiosas protestas de los obreros. Algunos incluso salieron a la calle Ramales con la intención de impedir la fuga del patrón, originándose un tumulto en el que resultó contusionado el guardia Ramón Martínez, curado posteriormente en el dispensario de la Cruz Roja. Manuel salió indemne, pero muchos de sus empleados se congregaron frente al Gobierno Civil para protestar por su agresión a la operaria Francisca López, quien fue curada en la Casa de Socorro.


Pues bien, gracias a Carlos, que supo apaciguar los ánimos con rapidez y efectividad, todos los trabajadores del almacén reanudaron la faena al día siguiente, incluidas las tres operarias que habían sido despedidas.


Y tras la muerte en Barcelona de su hermano Lorenzo, en 1922, Carlos se desplazó hasta esta ciudad para hacerse cargo de los gastos del entierro y de recoger a su sobrino Hugo, de 7 años, a pesar de que la tutoría de éste había recaído en Manuel, por expreso deseo del fallecido.


Carlos murió, soltero, en la madrugada del 6 de febrero de 1932. Su entierro se convirtió en «una imponente manifestación de afecto obrero (?). En el acto formaron representaciones de todas las clases sociales pero destacó la de los trabajadores (?). Y cerrando el triste cortejo las obreras y obreros de la Casa Prytz y numerosísimos de otros talleres, fábricas y almacenes» (Diario de Alicante, 8-2-1932).


Don Manuel o Manolo


Nació el 4 de diciembre de 1875 y fue bautizado en San Nicolás catorce días después con los nombres Alfonso Manuel.


Aunque tenía nacionalidad sueca, este empresario y banquero demostró su amor por Alicante repartiendo todo su patrimonio entre diversas instituciones de la ciudad. Fue cónsul de Suecia, Noruega y Panamá, pero también «foguerer» y presidente del Casino y de la Sociedad Económica Alicantina de Amigos del País.


Construyó o compró varias casas urbanas. Por ejemplo, en las calles Alcalá Galiano (1919) y General Álava (1932), o en el barrio de Benalúa (varios chalés, según Diario de Alicante -14-1-1933-). También hizo construir en 1932 un nuevo panteón familiar en el cementerio municipal, al que trasladó los restos de todos sus familiares directos.


Cuando se proyectó la construcción de un nuevo Mercado de Abastos en la plaza de Balmes y terrenos adyacentes (1910-1914), Manuel se encargó de coordinar la cesión de dichos terrenos por los propietarios (entre los que se encontraba él) al Ayuntamiento. El precio total de la cesión ascendió a 14.613'19 pesetas, de las que el marqués del Bosch se embolsó el 75%.


A primeros de noviembre de 1932, el Club Rotario de Alicante, con su presidente a la cabeza (el joven arquitecto Juan Vidal Ramos), pidió a Manolo (sus parientes y amigos le llamaban con el hipocorístico) que donara su finca Bella Vista para el jefe del Estado. Aceptó encantado, pero poniendo varias condiciones: que la finca nunca fuera enajenada, que se destinase a residencia invernal del presidente de la República o para estancia de visitantes ilustres, que continuasen viviendo y trabajando en ella los dos labriegos que la cuidaban, y que el Ayuntamiento se hiciese cargo de la conservación permanente del panteón de los Prytz después de su muerte. El Ayuntamiento aceptó estas condiciones y, desde mayo de 1933, el jardinero y el guardia de la finca pasaron a cobrar seis pesetas diarias de las arcas municipales.


La finca Bella Vista había sido comprada por el padre de Manuel a mediados del siglo anterior. Diario de Alicante, en su edición del 5 de noviembre de 1932, publicó un amplio artículo en el que uno de sus reporteros hace una detallada descripción de dicha finca, que visitó en compañía de su propietario. Conduciendo «un magnífico Hispano», Manuel llevó al periodista hasta la finca, situada a cuatro kilómetros de la capital. Con un parque de más de 22 hectáreas y un bellísimo palacete recién construido (de tres plantas, con habitaciones capaces de alojar a 40 personas), campo de tenis y pista de patinaje, estanque, invernadero, jardines y magníficas estatuas, esta finca había albergado a ilustres visitantes, como Isaac PeralGaldósSagasta y Castelar. En el álbum de Buena Vista podían leerse emocionados autógrafos: «Buena-vista es un edén deliciosísimo, donde sus afortunados poseedores han reunido al explendor meridional, el órden reflexivo de las razas del Norte» (Castelar).


El Ayuntamiento correspondió a esta donación concediéndole la medalla de oro de la ciudad el 5 de noviembre de 1932. En febrero de 1935 el Consejo de Ministros también le concedió la Cruz al Mérito Militar, en agradecimiento por la labor que desarrolló dos meses antes durante la visita que realizaron a Alicante el embajador plenipotenciario de Suecia y una importante delegación de la Armada sueca.


Pero Manuel vendió su empresa de exportación de almendras y a punto estuvo de abandonar Alicante debido a los insistentes rumores que le acusaban de evadir capital. Desistió y mantuvo su residencia en Alicante después de que una inspección realizada por el juez especial encargado de instruir los sumarios por evasión de capitales y el delegado del Gobierno en el Centro de Contratación de moneda, venidos expresamente desde Madrid, resolviera que la contabilidad de Prytz y Cía. estaba libre de toda sospecha. Y lo que para él fue aún más emotivo: una delegación de las operarias de los almacenes de almendra le hicieron un sentido homenaje, pese a que ya no era su patrón.


Siempre procuró llevarse bien con los gobernantes, fueran del signo que fueran. El 13 de marzo de 1940, el alcalde franquista Ambrosio Luciáñez le remitió una carta pidiéndole una donación para la reconstrucción del monasterio de la Santa Faz. Manuel le respondió comprometiéndose «a tomar a mi cargo el importe de todo el presupuesto, o sea, las 150.000 pesetas». 


Cuando donó la finca Buena Vista a la ciudad, Manolo Prytz dijo: «¿Para qué necesito yo una casa aquí y otra igual en la ciudad? No es justo ni preciso». La casa de la ciudad a la que se refería estaba situada en el barrio de Benalúa, concretamente en el número 6 de la calle Foglietti: «un bellísimo hotel, cuyos balcones muestran los escudos de los tres países que el propietario representa de modo acertado y dignísimo» (Blanco y Negro, 25-12-1932).


La semana que viene contaremos el final de la vida de Manolo Prytz y de cómo se convirtió en fantasma.


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LOS PRYTZ Y SUS FANTASMAS (I)

domingo, 12 de marzo de 2017

04.01.2016 
El último día de noviembre pasado se puso en contacto conmigo un miembro del equipo que realiza el programa Cuarto Milenio, de Cuatro TV. La revista Más Allá había publicado un reportaje titulado «El fantasma de la mansión Prytz» y estaban interesados en saber más cosas de los Prytz alicantinos, para preparar un programa sobre la casa que habían poseído en el barrio de Benalúa, en la que supuestamente el último propietario se había aparecido durante décadas después de muerto.


Le dije que tenía a los Prytz en la carpeta de pendientes de investigación, para escribir uno de estos artículos de Momentos de Alicante, pero porque habían sido los propietarios de una de las primeras empresas que habían suministrado alumbrado eléctrico a la ciudad, no por lo del fantasma, de cuya existencia nada sabía. Como me insistió en pedir mi colaboración, le dije que adelantaría la búsqueda de documentación sobre la familia Prytz para escribir mi artículo y, de paso, le trasladaría la información que recabase sobre el dichoso fantasma. Y así lo hice. He aquí lo que averigüé:


El comerciante sueco Hugo Prytz Carter se instaló en la ciudad de Alicante a finales de la década de 1860 como vicecónsul de su país. Compró varias fincas de la huerta alicantina y abrió una empresa de exportación de almendras. Una de aquellas fincas era la que los condes de Pinohermoso poseían en San Juan, que Prytz llamó Buena Vista.


Hugo se convirtió al catolicismo y fue bautizado en la iglesia de Santa María el 29 de mayo de 1871 por el abad de la colegiata Francisco Penalva, a quien acompañaban dos sacerdotes de Santa María y otros dos de San Nicolás. Una semana después, el 6 de junio, se casó con la alicantina Luisa Antoine Larrea, con la que tuvo siete hijos: Lorenzo, CarlosManuelCarmenLuisaVirginia y Luis. Los tres últimos no llegaron a la edad adulta.


Al menos Carlos y Manuel nacieron en la finca Buena Vista, en una casa que años después Carlos ordenó reconstruir y ampliar por el arquitecto Juan Vidal Ramos.


Prytz y Campos S.A.


Hugo Prytz fundó con Guillermo Campos Carreras una empresa de suministro eléctrico que, a finales del siglo XIX, tenía sus oficinas en la calle Navas.


El 14 de abril de 1892, Prytz y Campos inauguraron el alumbrado eléctrico en Alicante, que hasta entonces se iluminaba usando gas. Y cinco años más tarde ampliaron su fábrica con una nueva máquina de 200 c.v., capaz de accionar una dinamo de 120 kilovatios y permitiendo así el suministro de hasta 6.000 lámparas de 16 bujías.


Prytz y Campos rivalizaron por el alumbrado eléctrico en la ciudad con otras empresas, como La Eléctrica Alicantina o la francesa Fourcade y Provot.


En Historia de la Ciudad de Alicante (vol. 4, p. 227), Paco Moreno dice que la empresa Prytz y Campos se fusionó con La Eléctrica Alicantina en 1912, pero La Correspondencia de Alicante, en su edición del 9 de abril de 1918, publicó un amplio artículo titulado «El encarecimiento de la luz», en el que se apuntaban varias diferencias entre los suministros de ambas empresas, que competían por el servicio eléctrico.


La herencia


El 23 de mayo de 1904 falleció Hugo Prytz Carter. Su esposa, Luisa Antoine, falleció el 14 de octubre de 1912 y fue enterrada en un panteón del cementerio municipal, al que fueron trasladados también los restos de su marido.


En su testamento, firmado el 26 de octubre de 1911, Luisa dejó estipulado que su hija Carmen «no percibirá en mi herencia más que lo que por legítima estricta le corresponda, esto es, una duodécima parte de mi caudal. En pago de su haber se le adjudicarán fincas de las que poseo en el término de Jijona». A su primogénito, Lorenzo, «se le adjudicará íntegra la participación que en la actualidad tengo en la mercantil Prytz y Campos en liquidación. Con esto quedará completamente pagado porque resulta el más favorecido de todos mis herederos». El resto de sus bienes dejó mandado que se distribuyeran entre sus hijos Carlos y Manuel.


Carmen y Lorenzo


Carmen se casó en 1901 con Luis Irles, teniente coronel de Estado Mayor, y se fue a vivir fuera de Alicante. Murió en 1920.


Lorenzo fue abogado y un gran deportista, aficionado al ciclismo y a la vela. Fue socio del Real Club de Regatas. Escribió y publicó un libro en Madrid, que fue prologado por Emilia Pardo Bazán. En 1914 fundó el periódico El Defensor de Alicante. Por entonces era conservador, seguidor de Maura, pero unos años antes, en su juventud, había engrosado las filas tradicionalistas, tal como apuntaba La Unión Democrática el 2 de febrero de 1899, al noticiar la visita a Alicante del dirigente carlista Vázquez Mella: «anteayer visitó una preciosa quinta de la huerta propiedad de don Hugo Prytz, padre del Jefe de los carlistas de esta provincia».


Se casó en el monasterio de la Santa Faz con Ismaela Eceiza el 18 de octubre de 1914. Catorce meses después, el 18 de diciembre de 1915, nació Hugo Prytz Eceiza y, 16 días más tarde, falleció Ismaela, que fue enterrada en el panteón de los Prytz.


Lorenzo había tenido con anterioridad, con otra mujer y en otra ciudad, una hija natural: M.ª Ángeles Prytz y Daban, que venía a Alicante con cierta asiduidad (Alicante Obrero, 8-6-1916).


Lorenzo murió en Barcelona el 24 de enero de 1922. En su testamento, fechado el 21 de diciembre de 1918, pidió ser enterrado en el panteón familiar de Alicante y nombró único heredero a su hijo Hugo, menor de edad, quien debía ser tutelado por su hermano Manuel o, en su defecto, por su otro hermano, Carlos. Sus restos nunca fueron traídos al cementerio alicantino.


Prytz y Cía.


Tras la muerte de su madre, los hermanos Carlos y Manuel se hicieron cargo del negocio de exportación de almendras que fundara su padre, a través de la empresa Prytz y Compañía. La misma empresa con la que abrieron una banca privada.


A finales de 1906, el almacén de almendras se encontraba en la calle Cano Manrique y en él trabajaban unas 150 mujeres y varias decenas de hombres.


La gestión de los hermanos Prytz al frente de esta empresa de exportación de almendras fue larga y, en general, exitosa, aunque salpicada de conflictos e incidentes más o menos graves, protagonizados casi siempre por el encargado que tenían al frente del almacén o por uno de los dos propietarios: Manuel Prytz. Así, el 10 de noviembre de 1915, fueron despedidas unas cuarenta operarias, que fueron sustituidas por otras tantas que cobraban un menor salario. Pero a finales de 1932 trabajaban en los almacenes de almendras de los Prytz 500 mujeres y 60 hombres.


La Casa de Banca de Prytz y Cía. ya estaba en servicio en 1907. De ella tomaban a diario los periódicos alicantinos los datos bursátiles por aquella época. La sede de esta banca privada coincidía con las oficinas desde las que se dirigía el negocio de la exportación de almendra.


En 1924, Manuel Prytz pidió permiso al Ayuntamiento para construir una casa y almacenes en el paseo de Soto, esquina calles Cervantes y O'Donnell. Y un año después Prytz y Cía. trasladó hasta allí su cuartel general. También en este edificio vivió uno de los hermanos Prytz: Carlos.


Unos años antes, en 1915, los propietarios y la mayoría de los empleados de Prytz y Cía. tuvieron la suerte de que les tocase la lotería de Navidad. En efecto, el billete número 20.573 fue premiado con 90.000 pesetas, el mismo que los hermanos Prytz habían encargado a su banquero de Madrid. «(?) D. Manuel Prytz juega tres décimos del billete expresado. D. Carlos Prytz es poseedor de dos décimos. Un décimo completo ha sido repartido como regalo de la casa, en pequeñas participaciones, entre las operarias de los almacenes de almendras. Los cuatro décimos restantes, han sido distribuidos por D. Francisco Puerto, apoderado general de la mencionada casa comercial, entre los dependientes, clientes y relaciones de los Sres. Prytz. La fausta nueva fue comunicada por nosotros al tenedor de libros de la casa, nuestro querido amigo don Manuel Perales, el cual también ha "arañado" unas cuantas pesetillas, del premio» (El primitivo Alicante Obrero).


Llegados a este punto, permítame el lector que, por cuestión de espacio, interrumpa esta historia de los Prytz alicantinos, que continuaremos la semana que viene.


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BENALÚA EN ALACANTÍ TV (10): AL NORTE DE BENALÚA. ALIPARK - FRANCISCO ALBERT - PRINCESA MERCEDES

domingo, 19 de febrero de 2017


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BENALÚA EN ALACANTÍ TV (9): LOS BARRIOS DEL SUR. LA FLORIDA.

domingo, 5 de febrero de 2017

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BENALÚA EN ALACANTÍ TV (8): LOS BARRIOS DEL SUR. SAN GABRIEL

domingo, 29 de enero de 2017
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BENALÚA EN ALACANTÍ TV (7): REMIGIO SOLER

domingo, 22 de enero de 2017
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LOS SILOS DE HARINAS CLOQUELL

domingo, 11 de diciembre de 2016
Publicado porElkiko

Mucho, muchísimo se ha hablado en Alicante sobre las Harineras de Benalúa, ríos de tinta han corrido sobre diversidad de cuestiones relacionadas con ellas. Pero en esta ocasión vamos a hablar de un tema en concreto: de su arquitectura y en especial de los silos de Cloquell. Hasta ahora, lo que sabemos es que estaban datadas en 1936 la de Harinas Cloquell y en 1940 la de Harinas Bufort. Ambas obra de Miguel López González, pero hay un aspecto que o bien no se ha investigado lo suficiente o por lo menos yo no he tenido noticia de ello. Y es el asunto referente a los fabulosos silos de Cloquell, que en este caso son los más notables y vistosos de los dos existentes, al sobresalir físicamente del resto de la fábrica, aún estando integrados en ella, al contrario de los de Bufort, que siendo igualmente notables y de mayor tamaño, quedan disminuido su volumen por la gran altura de la edificación recayente a la avda de Elche. Sin duda también influye el llamativo color granate con el que fueron pintados en parte hace ya algunos años.

Imagen de Google maps de las dos fábricas.
Imagen del silo extraida del artículo Las Harineras de Benalúa

Pues bien, a raíz de hacer unas consultas en el Archivo Municipal de Alicante para el artículo COMO NUEVAS (bueno, no tanto) 10: HARINAS CLOQUELL , me encuentro con la sorpresa de que el autor del proyecto de dichos silos, no es Miguel López, sino Julio Ruiz Olmos y así firmó el sucinto proyecto junto con un "ingeniero-constructor" que solamente aparece firmando la única hoja de proyecto que se presentó al Ayuntamiento para solicitar la licencia, nigún dato más en el resto de la documentación existente. Y en la firma parece que ponga Victoriano, pero el apellido es ilegible. Quizás haya algún lector que lo conozca. Todo ello en 1952.

Algunos datos que nos aporta el expediente, es que el proyecto se firmó en marzo de 1952, se presentó la petición de licencia con fecha de 6 de mayo del mismo año y se visó por el Colegio de Arquitectos de la Zona de Valencia (Delegación de Alicante) y por el Colegio Oficial de Aparejadores de Levante (delegación de Alicante) al día siguiente.






Diversos planos del proyecto.
Según reza en el documento escrito, serían 11 los silos y todos idénticos, con una capacidad total de 1.200 Tm de grano, pero por lo visto se decidió ampliar y en los planos, la capacidad que figura es de 1.500 Tm y hay 15 silos, uno de ellos (el colindante con la caja de escalera) de menor tamaño . La construcción se realizaría a base de estructura de hormigón armado y bloques de cemento. Para acceder a la parte superior, se dispondría una escalera "cuyos tramos o bóvedas, serán también de hormigón armado".
El presupuesto material de la ejecución de las obras, se calculaba en 400.000 pts. la petición se resolvió favorablemente en la Comisión Permanente del día 26 de mayo, concediéndose la licencia el 10 de junio y estableciendo el coste de la misma en 2.750 pts.

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