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domingo, 22 de noviembre de 2015

Regala estas Navidades "RELATOS DE UNA CIUDAD DORMIDA", de Alicante VIvo

¿Cómo? ¿No sabes qué regalar estas navidades? Pues tenemos el mejor regalo alicantino para estas fiestas: Relatos de una ciudad dormida. Para compartir y aprender de una forma divertida, amena, pero también rigurosa, acontecimientos reales de la Historia de Alicante que habían permanecido olvidados para la mayor parte de los alicantinos. Esperamos de corazón que os siga gustando y entreteniendo como el primer día, porque está escrito con mucho cariño, siempre pensando en nuestro carácter divulgativo y en haceros disfrutar de lectura.

Si te gustaron las historias, ¡no dudes en regalárselas a un ser querido en estas fiestas!
¿Cómo puedo conseguirlo?

Es muy fácil, puedes adquirirlo en la Librería Gamma (o llámales por teléfono al 965671987 / 965243113), en la página web de ECU. para que te lo envíen a tu casa, en FNAC, Corte Inglés, en AmazonCasa del Libro o solicitándoloen tu librería más cercana, ellos te lo facilitarán lo antes posible, en formato papel o libro electrónico. 

¿Todavía no tienes Relatos de una ciudad dormida?

Consigue un ejemplar de esta obra elaborada por Alfredo Campello Quereda, Ernesto Martín Martínez, Rubén Bodewig Belmonte, Jesús Sánchez Campos y Juan José Amores Liza, en la que han participado también Elkiko, Daniel R. Moya Fuster, Jaime Pomares Bernat, Miguel Ángel Pérez Oca (prólogo) y Eusebio Pérez Oca (epílogo).

¿Qué puedo leer en relatos de una ciudad dormida? 

Más de VEINTE historias sobre Alicante, entre ellas:
  • Alicante se vistió de blanco
  • El salto de la Reina Mora y las caras del Benacantil
  • La cruz del siglo. El monumento olvidado.
  • El primer submarino de la historia
  • La ciudad protegida
  • La estación de Benalúa
  • En el Postiguet hubo balnearios
  • La Casa de la Primavera
  • La Casa Carbonell: una leyenda y un accidente
  • El Barrio: tal como éramos
  • El vino de la terreta
  • Tren con destino a... ¿Luceros?
  • La plaza soñada
  • Adiós al templete
  • Un tesoro bajo la roca
  • La maldición del Ayuntamiento y de Santa María
  • El bombardeo del 25 de mayo de 1938
  • El día en que el sol se escondió
  • Todo esto también ocurrió en Alicante (o eso dicen)

Aprende historia de una forma divertida e inusual. Gracias a todos nuestros lectores y amigos por leernos y por participar activamente en la divulgación de la historia de nuestra ciudad.



Imágenes: Rubén Bodewig

¡Sigue esta conversación en nuestro Facebook pinchando en este enlace!

lunes, 20 de abril de 2009

Insignia del Templete

El otro día, mientras jugábamos a la duodécima edición de "Conoce y Visita la provincia" de Arturo Moreno en la web de Alicante Vivo, Eusebio Pérez Oca nos sorprendió con un hallazgo muy ingenioso de gran relevancia simbólica para nuestro barrio. Estad atentos a la negrita en el discurso de Eusebio:

"Miguel Signes conoció a [Miguel] Hernández en el 1941. Fue jefe de publicaciones en el Banco de Alicante, a él se debe la publicación sobre el Barrio de Benalúa a cuya asociación [de vecinos] no se dio ningún ejemplar y el que suscribe birló uno y lo entregó a un miembro de la asociación. Aún guardo una chapa dorada con la forma del Templete."

Esa chapa dorada suscitó un divertido debate sobre "ser benaluense" y motivó que, a la postre, Eusebio nos la fotografiara y nos la enviara por correo electrónico (vía Juan José Amores). Ésta es la imagen:

Insignia dorada con la imagen del Templete que pertenece a Eusebio Pérez Oca


Este hecho anecdótico conlleva una reflexión (de nuevo) sobre el paradero de las piezas del Templete de la Placeta desde su triste final y demolición el 17 de diciembre de 1965, y sobre una futurible reconstrucción del templete original a base de plano o imágenes, que se le debe a este barrio por ley; pero no el parche pre-electoral que emergió de las chistera de los políticos para salvaguardar su alma, sino un nuevo templete, construido a imagen y semejanza del anterior, y recuperar la esencia benaluense que representó a nuestro barrio y de la que, como veis, incluso se realizaban insignias doradas.

Si queréis consultar más información sobre el Templete, tenéis una etiqueta propia que se llama de igual manera, y muchas imágenes sobre el mismo en toda la web, pero os recomendamos encarecidamente este artículo, "La Desaparición del Templete de Benalúa".

jueves, 19 de febrero de 2009

Las fotos de Angelita Martínez. Benalúa en 1958.

La información acumulada sobre el barrio en el año 1958 nos ha aportado multitud de datos de Benalúa a mitad del siglo XX. Como hemos podido saber gracias al Llibret de la Hoguera y las fotos de Isabel González, en 1958 todavía existía el templete y ya comenzaban a despedirse los pinos de la placeta que en noviembre de ese mismo año dijeron adiós. Benalúa contaba su iglesia parroquial, alcaldía de barrio, grupo escolar, escuela de maestría industrial, mercado de abastos, la Asociación Musical Deportiva La Benaluense, un club de fútbol con su estadio, dos estaciones de tren, el cuartel de infantería, dos cines (el Roxy y el de verano), un teatro, (el Campoamor) y el cuartel de policía armada.

En esta ocasión contamos con una testigo de excepción, ni más ni menos que las imágenes de la Belleza del Barrio de Benalúa de 1958, Angelita Martínez Sánchez, quien muy gustosamente nos ha cedido sus fotografías para poder compartirlas en la web con nuestros lectores. Este artículo es tremendamente especial y emocionante para mí, ya que he abierto el álbum de fotos de mi tita Angelita y de mi madre, Dorita Martínez, belleza y dama de la Hoguera 58, respectivamente.
La bella Angelita en medio de la multitud benaluense que se agolpa en la calle Arquitecto Guardiola engalanada para la ocasión. La imagen presenta una típica postal benaluense en hogueras con el cielo envuelto de adornos que cubren toda la longitud de la calle y se pierde hasta donde alcanza la vista. A la derecha de la imagen puede verse a mi madre, Dorita Martínez, contemplando el acto.


Angelita Martínez decorando (como era tradición) la calle Arquitecto Guardiola ante la atenta mirada de sus damas de honor, Dorita Martínez (al fondo) y Valentina Marín (a la izquierda). La iniciativa de adornar con abanicos y ramilletes la calle Guardiola ha caído en desuso, pero en estas dos instantáneas muestran con qué mimo y elegancia se abrigaba la calle para las fiestas.
Dos fotografías entre las que se destacan personalidades ilustres benaluenses. En la primera imagen, una sonriente Angelita Martínez, con un ramo de flores en su guante izquierdo, saluda cortésmente al artista Gastón Castelló Bravo, quien le hace una solemne reverencia. En la segunda, desde dentro del templete benaluense y arropadas por la luz, Angelita y Dorita Martínez estrechan manos entre el público asistente. Mi madre está saludando al Gobernador Civil de la provincia, D. Felipe Arche Hermosa (a quien tal vez recordéis por la otra placa de la placeta o por el edificio más famoso de su cooperativa: La Colmena)
Tratemos de congelar el instante en nuestras pupilas y aprisionar el tiempo de estas escenas, cuando los actos y celebraciones del barrio se representaban en lo alto del templete de la placeta. Hasta el momento son dos imágenes que captan el símbolo benaluense desde el plano más cercano que tenemos, y que se compaginan perfectamente con la imagen anterior, donde el templete es captado desde dentro. Fijaos cómo caen las luces en su interior, donde casi podemos palapar su techado, especialmente en la fotografía que ha quedado más azulada. Son actos festivos en los que se reunían no sólo los benaluenses, sino también representantes y bandas de otras hogueras y ciudades hermanadas que venían a visitar el barrio, teniendo una parada obligatoria en el desaparecido templete de música.


Gracia a ElKiko podemos ubicar esta instantánea en la calle Alberola casi haciendo esquina con Foglietti. Mientras devoraba las fotos del álbum olvidé preguntar a mi tita si el encantador paseo en carruaje salía desde el Casino del barrio, pero ahora que me cruzo con esta exquisita fotografía en la que los caballos tiran del carro con las tres representantes del barrio, puedo afirmar que se ha convertido en mi favorita de todo este artículo.




En esta ocasión Angelita nos regala dos imágenes del Casino Benaluense en una entrega de premios (no sé si exclusivamente deportivos). En el interior del Casino podéis ver una pequeña muestra de los cuadros que adornaban sus paredes interiores. Esperemos que en un futuro sea posible recuperar imágenes de los cuadros que presidían el Casino Benaluense. El cuadro central, junto al estandarte de la Hoguera, y la porción del cuadro de la derecha al lado de un pendón donde parece adivinarse el lema "La Millor Terra del Món". La fotografía de los premiados con sus trofeos se realizó en el balcón que, como ya sabéis, da directamente a la placeta. Prueba de ello es la enorme copa de los pinos de la placeta, a lo lejos.


Esta deliciosa instantánea pertenece al verano de 1959, cuando Angelita Martínez y Dorita Martínez ceden sus puestos a la nueva Belleza, Mª del Carmen Rodríguez García y sus Damas, Mª Carmen Giner y Charito León. La celebración nocturna, como podéis ver, se efectúa en el Cine de Verano. Como gran curiosidad, debemos destacar que en el escenario hay (hasta donde puede verse) tres atriles patrocinados por el Racing Club.

Sólo puedo agradecer a mi tita Angelita su amabilidad en mostrarme y relatarme cada imagen de su álbum como Belleza, y que ahora os lego en recuerdo y memoria de ella y de mi madre, alicantinas y benaluenses tanto de adopción como de corazón, que nos han dejado este pedazo de historia de nuestra ciudad, nuestras fiestas y nuestro barrio para compartir con todos vosotros.


Fotografía Oficial de la Belleza del Barrio de Benalúa 1958. Angelita Martínez Sánchez. Imagen de Jiménez Hnos. Benalúa. Alicante.
Todas las imágenes son propiedad de Angelita Martínez Sánchez.

sábado, 2 de febrero de 2008

Poema de la Placeta

El 24 de Noviembre de 1963, el Diario Información publicaba un poema que habían remitido al periódico, dedicado a la admirada Plaza de Navarro Rodrigo, y que hoy, 45 años después, publicamos íntegro. El poema está escrito en ese curioso "valenciano popular", que antaño se habló por nuestras calles.


Plaça de Navarro Rodrigo
de forma rectangular.
Plaça que pareix de poble,
sent plaça de capital.
Lo que té banquets de pedra
per a poderse sentar;
alguns sansers i altres michos;
i uno de ells tot desarmat.
Plaça, la que té un templete
que se pasa tot l´any
sense escoltar un consert
ni de nit, ni per la esprà,
perque diuen que les notes
s´escapen per els forats
qu´en el techo se li han fet
degút a la antiguetat.
¡Cuánt bé estaría un jardí
en esta plaça instalát,
llevant tót lo que la allecha.
Posarli mes allumbrát,
i ferla com se mereix
un barrio tan important.

Antulio Sanjuan


De nuevo, podemos comprobar que el estado del Templete no era muy bueno, ya que el Ayuntamiento lo había abandonado (en uso y mantenimiento), y los benaluenses solicitaban que la plaza tuviera algo más de jardinería y mejor iluminación.

Artículos relacionados:
Oda a los fundadores de Benalúa (José Pastor Liza)
El tren expreso (Ramón de Campoamor)
Poema a los Pinos de Benalúa (Manuel Molina)

miércoles, 30 de enero de 2008

La desaparición del Templete de Benalúa

La placeta y el Templete, según Remigio Soler. Auténticos símbolos de identidad de todo el barrio.
El templete original de Benalúa, en la placeta.

El templete original de Benalúa, recién destruido, en la placeta.

Mucho se ha escrito sobre la melancolía y los recuerdos que despiertan las fotos de la plaza de Benalúa con su histórico templete de la música luciendo en el centro, como icono identificativo del barrio y sus habitantes. Era señal de distinción en la ciudad, orgullo de barrio y punto de encuentro. Aquí venía la banda municipal a tocar, y se engalanaba con decoración durante las fiestas.

A pesar del cariño que se le tenía, un día desapareció, y ya nunca más se supo de él. Después, vino toda una serie de "dimes y diretes", y todo tipo de rumorología sobre si se reconstruiría o no, hasta que de repente, un día nos plantaron un vergonzoso techado para el escenario de la placeta.
Hoy contaremos los últimos días del Templete romántico, para reflejar la triste pérdida de aquél emblema de Benalúa y de la ciudad de Alicante.

Como podéis consultar en nuestro archivo sobre el tema "Templete", hemos contado todo cuanto los libros y las publicaciones nos han aportado respecto a este tema, y para poder completar esta información, atenderemos a la crónica contemporánea de la ciudad, también conocida como "Diario Información".
El 21 de Junio de 1956, incluía una nota que hablaba sobre trabajos de embellecimiento (pintado) en el "auditorium" de la Explanada, así como en el templete de Benalúa, con motivo de la proximidad de las hogueras. Los trabajos de pintura en el templete costaron 5.000 pesetas. Como anécdota, diremos que en la misma Comisión Permanente del Ayuntamiento se aceptó la propuesta de elevar tres pisos la vivienda de Pardo Gimeno esquina a Navarro Rodrigo.

El templete, engalanado para las fiestas, y los niños, todos arreglados, jugando sobre el albero de la plaza.

Por las fotos de 1959 que nos mostró Isabel González, el Templete era disfrutado y decorado por los vecinos. La gente se hacía fotos junto a él, y era el orgullo del barrio. Incluso era tan utilizado que se recurrió al pintado de esta construcción para mantenerla en un estado adecuado dentro de la plaza.
El 23 de Mayo de 1961, se publicaba la reseña llamada "La Jornada" que trataba sobre temas urbanos. Esta vez, trataba sobre el Templete de Benalúa, y hablaba sobre unas necesarias mejoras en el Templete, que al parecer, se encontraba un tanto descuidado (pero eran problemas perfectamente solucionables). También se desprende que el albero de la plaza, y la desaparición de los grandes pinos, estaba provocando que este lugar perdiera su encanto inicial dentro de la ciudad que tan rápido avanzaba:
Hay quienes gustan mucho del aspecto romántico del viejo y transhumante templete de la plaza Navarro Rodrigo, en Benalúa. Entre los admiradores se encuentra Gastón Castelló, quien suele prodigarle bastantes elogios. Desde luego el templete de Benalúa, antaño rodeado de pinos y de árboles tan decimonónicos como el terebinto, configura el lugar. Bueno, pero como no vamos a entrar ni salir en su aspecto ornamental, sino en el otro, el de su cuidado, desde estas líneas hemos de señalar el enorme abandono que presenta: el techo roto por varios lugares, varillas destrozadas, y en la basamenta un horrible chafarrinón repelente y de mal gusto. Y ahora, cuando la plaza llena de sol y las calles "pintadas de verde" de los árboles, dan un alegre aspecto a la barriada, se nota todavía más el abandono, la vejez y el mal gusto de que está rodeado el templete de Benalúa que -quede esto claro- no pretendemos que desaparezca, puesto que da carácter a aquel lugar, sino que una mano bienhechora componga lo roto, dé brillo a su armadura y quite la horrible pintura que le sobra. Que el templete armonice con el lugar y que sea adorno y no trasto repulsivo. (La plaza, ¡ay la plaza!, tan llena de polvo, tan en altibajos, tan sucia... ¡Tan bonito que es el barrio de Benalúa!).

Imágenes del barrio en 1964. La fuente es la misma que aparece en la portada del libro Añoranzas y Recuerdos Benaluenses.

El día 7 de Mayo de 1964, aparecía la noticia clave: la plaza de Benalúa se iba a remodelar. Ante el estado cada vez más deprimido de la placeta en contraposición a los emergentes espacios urbanos de la periferia, la opinión ciudadana tenía cada vez peor opinión (eran casi constantes las cartas al director con quejas sobre la placeta). Eran los tiempos del desarrollismo acelerado y a costa de todo, donde mirar atrás era perder el tiempo, y lo antiguo sólo se comprendía como "viejo". La década de los 60 inauguró la cadena de pérdidas en el patrimonio y la historia de la ciudad, a cambio de una modernidad que no muchas veces era justificada, y tampoco mejoraba lo anterior.
Esta obra costaría más de 500.000 pesetas, de las cuales, 80.000 fueron aportadas por los propios vecinos, para realizar aquello que se les había prometido. Sin embargo, nunca se cumpliría este trato con el Ayuntamiento, porque el Templete NO SE REPUSO JAMÁS.

De la noticia, extraemos lo siguiente:

- La remodelación de la placeta incluía el desmontaje, restauración y posterior montaje en su ubicación del Templete:
"Hemos visto los proyectos y los detalles relacionados con las subastas de estas obras a celebrar en el curso del mes de mayo. La plaza va a sufrir una honda transformación, si bien seguirá conservando el viejo templete de la música que otrora estuviera emplazado en la Explanada. Este templete, según informan los técnicos, va a ser reparado por los empleados de talleres municipales, pero seguirá en el centro de la plaza de Navarro Rodrigo, presidiéndola y sirviendo de tribuna para determinados actos folklóricos".

- Se renovaría el alumbrado (envidiado por toda la ciudad a principios del Siglo XX) de la placeta y de las calles con farolas de columna de fundición y lámparas de vapor de mercurio, las aceras y se mejorarían las jardinerías.

- Se reconoce la pérdida (trágica) del ambiente inicial de la plaza por la sustitución de las viviendas originales de dos plantas de finales del S. XIX por las construcciones en altura del momento. Sin embargo, se desdramatiza y se justifica por la rentabilidad ante la alta cotización del metro cuadrado del suelo en el barrio y lo que demandaban los tiempos según la conveniencia de la arquitectura vertical.

Con este conjunto de operaciones, unidas a la renovación de la arquitectura envolvente, se presuponía solucionado el problema ambiental de la plaza. Sin embargo, activaron la maquinaria de destrucción del barrio original de Benalúa, con un proceso lento que ha llegado hasta nuestros días en su fase final, demostrando que aquellas decisiones fueron las peores que se pudieron tomar. Una operación de remodelación de la plaza, unida a un plan de mejora ambiental del barrio y restauración de viviendas hubieran logrado mantener con vida un barrio decimonónico en una ciudad como Alicante, que hubiera sido el orgullo de la ciudad.


Más de un año después, el 12 de Diciembre de 1965, el Ayuntamiento publicaba una nota de prensa en la que informaba de la próxima finalización de las obras en las plazas de Luceros y Navarro Rodrigo. Respecto a la plaza benaluense, aparece un nuevo dato: se ubicará una pista de patinaje, se instalarán bancos de piedra y se pavimentará con baldosa hidráulica. Del templete, de nuevo, se afirma que se desmontará:


"(...) Se desmontará el templete que fue escenario donde la banda municipal de música deleitó a varias generaciones de alicantinos (...)"


Sin embargo, sólo seis días después, el lenguaje varió mucho en el periódico (ya no se habla de "desmontaje", sino de "desguace") , y parece que o a alguien se le fue la mano "desmontando" y acabó viniéndose todo abajo, o la destrucción fue intencionada. Las fotos no tienen la calidad suficiente como para apreciar cómo acabaron los elementos del templete, pero los daños de las piezas principales no tuvieron que ser excesivos, ya que su estructura era de hierro fundido. Eso sí, la cubierta textil y el escenario de tableros parece que sí se destrozaron.
Los restos del templete esparcidos por la Plaza de Benalúa. Don Remigio Soler posa frente a ellos, es el segundo por la derecha. Seguramente tenían la intuición de que esta fotografía era histórica en la historia del barrio para decidir retratarse frente a un amasijo de escombros.

El 18 de Diciembre de 1965, el Diario Información publicaba la dramática noticia de la desaparición del Templete de Benalúa. Es muy destacable que la prensa trataba en este momento de restar "hierro" al asunto (nunca mejor dicho) y titulaba:
Por fin -y sin lágrimas- ha comenzado el "desguace" del veterano templete de la plaza de Navarro Rodrigo.
¿Porqué deberían haber lágrimas si todo el mundo pensaba que el Templete iba a ser restaurado y devuelto a su lugar? ¿Sabía la prensa por adelantado que nunca volvería?

La misma columna que años atrás solicitaba la restauración pero no eliminación de este icono urbano, "La Jornada", esta vez cambiaba su discurso y no parecía nada escandalizada por el amasijo de hierros observado en las imágenes, y publicaba, muy claramente, la desaparición definitiva del templete, si bien no lo confirmaba de un modo literal:
El templete de la música
Se hizo incómodo y molesto en la Explanada cuando ésta, consciente de la importancia que había de tener en el futuro, fue probándose vestidos hasta encontrar los de gala que lleva puestos y le han dado nombradía fuera de casa. Y se lo llevaron a la plaza de Navarro Rodrigo en Benalúa por si servía para conciertos al aire libre. Sirvió de poco en un principio y, más tarde, de estorbo; de estorbo por derecho propio y porque descuidado y pintarrajeado, no usándose para nada, su presencia era desagradable. Ahora ha terminado ya su desventurada carrera; a la plaza de Navarro Rodrigo le ha pasado lo que a la Explanada y necesita el sitio para modernizarse. El templete no pasa ya a ningún otro solar por si sirve. Sus piedras, a las escombreras, y sus hierros, a las fundiciones. Se acabó el templete de la música.
Poco a poco vamos diciendo adiós a las cosas que nos fueron familiares porque lo fueron para la ciudad y están vinculadas a nuestros más lejanos recuerdos. No quiere decir esto que sintamos su desaparición que en la mayoría de los casos aplaudimos, sino simplemenete que ésta contribuye a ir desfigurando la ya muy alterada fisonomía de la ciudad, de la que tal vez lo que más entrañablemente amamos es lo que nos recuerda aquel instinto de familiaridad y reunión al que se opone hoy el de indiferencia y dispersión.
La muerte del templete de la música no nos da frío ni calor. Quizá sea porque donde estaba hace muchos años ha perdido todo lo que pudiera recordar sus triunfantes mocedades. Aunqeu es posible que sin querer confesárnoslo nos quede allá en el fondo algo de aquello.

En el año 1966 se inauguró esta placa en conmemoración de las reformas de la placeta. En este momento, aún no se había recuperado la placa fundacional del barrio.

La página se completaba con una noticia individual para el propio templete y el barrio. Se elogia la actitud de los vecinos que "toleraron la presencia de un viejo y antiestético armatoste metálico", cuando seguramente, si no protestaban era por el aprecio que se le tenía.
También se elogiaba a unos "vecinos ejemplares" que "bajo los nobilísimos auspicios del alcalde de barrio don Rafael Cano Mula" aportaron su dinero propio "para que puedan remediarse los defectos de su propia plaza decidieron aportar una interesante cantidad".

El templete pasa a la historia. Ya es carne de chatarra, quién sabe a qué destino le lleva la decisión municipal, pero lo cierto es que desaparece su arcaica estructura metálica, camino de un destino más útil.

¿Sabrían los vecinos de Benalúa que con su dinero, en lugar de restaurar el Templete, se destruiría? ¿Sería el destino de los hierros de esta emblemática construcción romántica, el mismo que el del Busto de José María Muñoz?


Llegamos al año 1984, cuando con motivo del centenario de Benalúa, se producen actos en homenaje a esta festividad, y entre ellos, una recuperación de la placa de la placeta. El día 7 de Julio de 1984, podemos leer en el Diario Información:

"Por su parte la Caja de Ahorros Provincial, patrocinará la reconstrucción del templete que estuviera instalado en la plaza de Navarro Rodrigo y que el pintor benaluense Edmundo Lloret, ha plasmado en un óleo. En dicho templete y subvencionado por la citada Caja de Ahorros se celebrarán conciertos, reuniones de agrupaciones corales, de danza, representaciones teatrales y otros actos."

A pesar de esto, parece que todo quedó en pólvora mojada y buenos propósitos para el centenario, pero nada más se supo de esta iniciativa de la Caja de Ahorros. Nos preguntamos si esa "reconstrucción" sería a partir de las piezas del Templete originales o de una nueva copia. De ser las originales, se habrían conservado durante 20 años en algún lugar que desconocemos...

Pues bien, en este punto de la historia tenemos que decir que se pierde la pista de los restos del Templete, y no se vuelve a hablar de él hasta que, el 15 de Junio de 1992, el Ayuntamiento de Alicante, a través de su área de Servicios y Mantenimiento, proponía una nueva remodelación de la Plaza de Navarro Rodrigo, en la que se incluía la idea de recuperar el antiguo templete.
¿Existía todavía aquél templete destruído sin previo aviso al barrio hace treinta años? El concejal del área, Rafael Arnau, anunciaba su especial interés en remodelar esta plaza con un presupuesto de 22 millones de pesetas. El objetivo, paradójicamente, era "recuperar su imagen de antaño, para lo cual era determinante rescatar el antiguo templete de música, que era el signo distintivo de esta plaza situada en el corazón de Benalúa".
La prueba patente de las consecuencias de la destrucción del barrio la encontramos cuando, los efectos de la desaparición de los rasgos identificativos hace que los vecinos y la ciudad añoren la calidad de vida y el ambiente maravilloso que existía previamente. Lamentablemente, parecía tarde. Aunque se calificaba como "desguace" la operación de eliminación del templete, se afirmaba después que "del templete de música, no queda ni rastro, pero el concejal señala que no habrá problemas para reconstruirlo tal como era con las fotografías existentes del mismo."


Aquí se acaba esta historia, ya que nunca más se volvió a hablar de un modo serio del Templete de Benalúa, hasta que en el 2007 se hizo una promesa electoral de recuperarlo, pero todos pudimos comprobar cuál fue el nuevo engaño. Promesas electorales, engaños, mentiras,Exactamente igual que hace 40 años: al pueblo, pan y circo.

sábado, 26 de enero de 2008

¿Se podría recuperar el Templete original?

Algunos rumores de barrio dicen que el Templete, una vez desmontado, se llevó a una chatarrería y desapareció. Quizá esa desaparición no fue la fundición, sino alguna finca privada donde se volvió a montar... son sólo rumores, y hay que darles su justa importancia a falta de pruebas...

El templete original de Benalúa, en la placeta.

Las únicas pruebas que tenemos de su desguace y destrucción son los escritos que fechan esta desaparición en los últimos años de la década de 1950, y la foto que amablemente nos mostró don Remigio Soler sobre los restos del Templete el día de su derribo, y que a continuación, publicamos por primera vez:

Los restos del templete esparcidos por la Plaza de Benalúa. Don Remigio Soler posa frente a ellos, es el segundo por la derecha.

Por eso, desde el blog queremos preguntaros a los benaluenses por esos rumores que habéis escuchado, y que les preguntéis a los mayores del barrio si recuerdan cómo se llevaron las piezas, y si alguien supo algo de los restos después de haber sido retirados.
Recordemos que el templete era totalmente desmontable, pues previamente a su ubicación original, estuvo en la Explanada.
Para leer una cronología de la tragicomedia de su vida, podéis consultar la etiqueta "Templete" o leer este resumen: la extraña paradoja del templete.


Al hilo de esto, hoy el Diario 20 minutos, publica en su edición digital una investigación de su "Defensor del Ciudadano", que, amablemente, nos cita como fuente de información, y añade:

" (el Templete) murió en el expolio y desguace de la plaza al final de los años 50"


En este artículo titulado: "¿Repondrán el Templete de Benalúa?", se responde a la petición de una antigua vecina (Joaquina López) del barrio que plantea la posibilidad de la recuperación del Templete (no aclara si de una copia o de una reconstrucción a partir de los restos originales). La conclusión es, que tras preguntar a Mari Carmen Román (antigua presidenta de la AA.VV. de Benalúa, y cuya amistad con el Alcalde por no protestar ante el trato del barrio le llevó a ser concejal municipal en el Ayuntamiento), habla de un proyecto de reformas en la plaza que vio por primera vez el jueves pasado (sin plazos, claro está, aunque todos sepamos que antes de las elecciones aparecerán anunciándolas inminentemente a bombo y platillo), pero descarta una posible recuperación del templete, y añade sorprendentemente que la gente está contenta con la vergonzosa "caricatura" del templete que pusieron improvisando el día antes de las elecciones municipales de 2007.
Recordemos que ella misma solicitó su recuperación, pero ahora, misteriosamente, se da por satisfecha con semejante "tejado" en el escenario de la placeta.

He aquí un extracto con sus declaraciones:

Mari Carmen Rubio, vicepresidenta de la asociación de vecinos el Templete, me comenta que «oficialmente» no sabe «nada» sobre la vuelta del templete y que «hace dos años» decidieron la remodelación de la plaza, obra para la que «ya había dinero asignado». Sin embargo, Rubio declara que aún no cuenta con «ninguna información» sobre lo que será una plaza que califica de «precaria, masificada, con el piso desnivelado y unos juegos infantiles sin homologar», que denunciaron al Ayuntamiento «hace cuatro meses», ni sobre el regreso del templete, cuya reposición reclamó, por ejemplo, la asamblea vecinal celebrada el 11 de noviembre de 2005, con la firma de su entonces presidenta Mari Carmen Román.

Actual concejala de Educación, Román, que el pasado jueves observó «por primera vez el proyecto de renovación de la plaza», que variará el pavimento, la arboleda y los juegos (sin desvelar con qué partida presupuestaria), afima que «el templete no volverá, porque la mayoría de la gente está muy contenta con el nuevo», un escenario techado sostenido por cuatro columnas en la orilla norte de la plaza, y Juan Bernabeu, de Movimiento por Benalúa, colectivo que agrupa a numerosos comerciantes, aprecia que «todo está muy atrasado» y que «la vuelta del antiguo templete no sería nada práctico».

Tanto en Urbanismo como en Servicios me dicen que la obra debe correr a cargo de proyecto comercial Pac Lucentum, aunque José Antonio Sobrino, concejal de Comercio, declara que «aún está por decidir en que zonas y barrios» y que «la pequeña obra» en la fuente del centro de la plaza «depende de Servicios».

Gracias al Diario 20 minutos por citarnos, y emplazamos al Ayuntamiento a que muestre el proyecto de reforma de la plaza a todos los vecinos para que opinen sobre esas reformas en el arbolado (cuidado, hay algunos árboles emblemáticos), en el pavimento, los juegos y la fuente.

El Lunes, 28 de Enero de 2008, han publicado el artículo en su edición impresa:

jueves, 13 de diciembre de 2007

Las fotos de Isabel González

Llevar a cabo una aventura como este blog es algo que reconforta y aporta energías. Además, te hace observar el barrio con una mirada diferente, con la que te fijas en los más pequeños detalles, y te hace querer descubrir más fragmentos de su historia no escrita.

Hoy en el blog estamos de enhorabuena, y tenemos mucho que agradecer al entrañable momento en que Isabel González nos ha abierto las puertas de sus recuerdos más profundos, de su intimidad y de sus emociones.




Pisamos las mismas calles que pisaron generaciones anteriores. Tocamos las últimas de aquellas casas que vieron nacer a muchas de las personas que hoy vemos pasear por la placeta. Disfrutamos de la sombra de un árbol que nos ha visto a todos llegar, y seguramente nos verá irnos. El tiempo pasa, los años van haciendo que todo cambie más o menos deprisa... pero gracias a los recuerdos que queremos conservar aquí, hay momentos que se pararán en el tiempo y podrán ser siempre disfrutados.

Isabel, que tanto ha luchado junto a sus compañeras de la Plataforma del Ficus por salvar a este árbol, nació en el Barrio de Benalúa, en una casita de la Plaza Navarro Rodrigo, creció y vivió aquí durante muchos años, y aquí sigue estando hoy en día. Probó a vivir en otros lugares de la ciudad, pero como ella confiesa, siempre acabó volviendo. Hay algo especial que tira y te atrapa, hay algo diferente... Y nos cuenta, emocionada, que al ver estas fotos, los recuerdos la inundan.

Ella recuerda cuando Benalúa era algo diferente, como un pueblo alejado de la ciudad. Y esto se notaba hasta en que cuando iban al centro decían "vamos a Alicante", porque claro, estaban en otro lugar: en Benalúa. Nos habla de la travesía hasta allí: pasando por un erial desértico que era el ensanche, o entre almacenes oscuros en Maisonnave. Ha vivido la revolución y la transformación de Benalúa, y sus recuerdos, están cristalizados en esta espléndida colección de fotografías, que desde el Blog de Benalúa, conservaremos y mostraremos para que todos puedan admirarlas y... ¿porqué no? soñar con esos días en que uno podía sacar las sillas a la puerta de la calle y tomar el fresco hablando con la familia. Eso era una auténtica calidad de vida especial, de la que hoy en día apenas quedan ya unas trazas casi invisibles.

Estas fotos que vamos a ver son de finales de 1950, y constituyen un auténtico legado de la memoria del barrio:

Fotos de la Placeta:
Todas constituyen hermosas escenas de la vida cotidiana. Nos ayudan a imaginar el ambiente amable y familiar que tenía el barrio. Había gente que llegaba a conocer de memoria los nombres de la familia que vivía en cada una de las casas...
La placeta era el punto neurálgico del barrio, donde se encontraba la gente para charlar y jugaban los niños junto al Templete.
En las fotos veremos a nuestra amiga, Isabel, junto a su familia y sus hermanos, en escenas realmente emotivas, que a todos nos llevan a aquellos rincones especiales donde guardamos los mejores recuerdos.

El templete, engalanado para las fiestas, y los niños, todos arreglados, jugando sobre el albero de la plaza.

El suelo de la plaza no era como el actual. La placeta se asemejaba más a la plaza de un pueblo que a la de una ciudad. Y recordemos, que hasta las últimas grandes operaciones urbanísticas surgidas a partir de la segunda mitad del Siglo XX, fue la plaza más grande de Alicante.

Este pequeño posa sonriente para la foto frente a un Seat 600 aparcado al borde de la plaza.
Esta foto pertenece a cuando comenzaron a remodelar la plaza y ésta adquirió su aspecto actual. Está tomada desde una vivienda, y se ve un banco y los parterres.

De nuevo, la plaza cuando se urbanizó con pavimento duro. La calle estaba despejada de coches, los niños jugaban tranquilos... Esta escena de verano es realmente preciosa, ¿verdad?

Los niños, posando nuevamente para una foto. El paso del tiempo ha traído muchos cambios. Sin embargo, la plaza de Benalúa sigue siendo un jolgorio todas las tardes, y hoy todavía, suelen bajar niños como entonces, a pasear su triciclo.
Los pequeños, perfectamente arreglados y vestidos. Fijáos en el barrio que se ve al fondo... hoy estamos dejando perder esas maravillosas viviendas, a cambio de enormes moles de hormigón...

Unos años más tarde, otra foto en la plaza.

Calles decoradas y Hogueras:
Las calles decoradas eran tan llamativas que protagonizaban los disparos de las cámaras fotográficas. Benalúa tenía una tradición maravillosa, en la que todo el barrio participaba con gran esfuerzo para tener la calle mejor engalanada. Estas fotos hablan por sí solas: calles decoradas con motivos infantiles, en un momento en que la televisión por color no podía ni soñarse, esta alegría y vivacidad era realmente llamativa para los más pequeños.


La Feria en la Placeta:
Somos muchos los que desconocíamos que las atracciones visitaban nuestra plaza para hacer soñar a los niños que eran capitanes de barco, jinetes de caballitos, pilotos de naves espaciales o conductores de potentes bólidos de carreras.


Otras fotos:
El padre de Isabel tuvo una moto, y ella nos lo cuenta con gran orgullo, porque entonces era algo no tan frecuente.

Las calles de Benalúa estuvieron sembradas de enormes pinos. Hoy el barrio podría haber sido un auténtico bosque... nadie sabe porqué fueron talados.


Una procesión por las calles del barrio empedradas y surcadas por los raíles del tranvía.

Una escena de la familia en conjunto caminando por la calle.


El interior del patio de su casa (una Vivienda Original), el mejor lugar de la casa en verano: sol, fresco, aire libre, macetas...

La familia, junto a las casas de la placeta.

Una ofrenda en el Asilo de Benalúa.

Y nuestra foto preferida: divertida y casi "hechizante". Las dos pequeñas están junto a la parada del tranvía en la Avenida de Aguilera, frente a la tienda de muebles Galvañ (que hoy permanece en el barrio en Catedrático Soler).


Esperamos que hayáis disfrutado tanto como nosotros de este fantástico reportaje de toda una vida. Al ver las miradas, los gestos, la ropa... se despiertan sensaciones muy especiales y realmente difíciles de describir, pero que a todos nos animan a catapultarlas hacia nuestro presente, y disfrutar mucho mejor cada día que vivimos, ya que es probable que en el futuro miraremos atrás y lo veremos con nostalgia.

Si os ha gustado, os invitamos a que sigáis el ejemplo de Isabel, y compartáis con todos vuestras fotos en el barrio, para que podamos conocer mejor ese pasado tan bonito que tuvo hace no mucho, cuando Benalúa era como un pequeño pueblecito junto a Alicante.

Ya sabéis donde estamos, para cualquier foto, recuerdo, anécdota, curiosidad...

Y a tí, Isabel, mil gracias. Has hecho mucho por nosotros y te agradeceremos siempre este gran gesto. Gracias por compartir tus recuerdos para la posteridad. ¡Ha sido fantástico!