El Teatro Campoamor

viernes, 25 de enero de 2008

Sabemos que el barrio de Benalúa ha contado, a lo largo de su historia, con cinco espacios escénicos específicos para la representación: el Teatro Polo (1893), el Teatro Campoamor (1901), el Salón Granados (1917), el Auditorio de la CAM (1984) y el Teatro Arniches (1991). En esta ocasión, vamos a centrarnos en el teatro que se constituyó a iniciativa de varios amigos y socios del Casino de Benalúa, la “Sociedad Dramática Ramón de Campoamor”, y que llevó el nombre del célebre poeta: EL TEATRO CAMPOAMOR.

Más allá de la extensa biografía y obra de don Ramón de Campoamor y Campoosorio, es necesario destacar que fue gobernador civil de Alicante y que fue, precisamente en Benalúa (según nos cuenta Gabriel Soler), contemplando el tren que discurría por la Estación de Benalúa, donde escribió su famoso poema “El tren expreso. Admito que me encuentro inmerso en el grupo de los que, al leer por primera vez este poema, nos hemos enamorado de la rubia francesita que viaja en el mismo compartimiento que el protagonista. Por cualquiera de estos motivos, los amigos del casinito le dedicaron el nombre del teatro, un teatro que no guardaba ninguna similitud con el Teatro Polo, pues el Campoamor tenía pequeñas dimensiones.


Programa de una función en la Sociedad Dramática Ramón de Campoamor
el día 6 de enero de 1902

En abril de 1901 se inaugura el Teatro Ramón de Campoamor en Benalúa, el día 15 a las 17:30, con Zaragüeta y Cada ovella en sa parella, de Vital Anza. El pequeño teatro (lo que hoy se llamaría “miniteatro”) se ubicaba en un espacio reducido de una vivienda de planta baja situada en la calle Alberola, concretamente en el número 20. Pero allí, además del escenario, podían contemplarse los palcos y el patio de butacas. Los promotores para la fundación de este teatrito, fueron: Don José Martí Olmos, Don José Mollá Miró, Don José Terol Romero, Don Joaquín Jiménez y Don Rafael García, entre otros.

Este es el estado que presentaba la Vivienda número 20 de la Calle Alberola antes de ser demolida recientemente. En sus bajos, albergó el Teatro Campoamor, pero el olvido y la dejadez se encargaron de borrar su huella. Puedes ver su exterior en este artículo y su interior en este otro.

El cuadro artístico de este teatro estaba dirigido por el pianista Don Juan Álvarez, quien (con mucha paciencia) fue perfilando artista de declamación y primeras partes como cantantes, así como también conjuntando coros. Todo ello a partir de aficionados muchachos y muchachas del barrio que, desinteresadamente, acudían a los ensayos y pruebas; entre ellos se encontraban Carlota Cuartero, Petra Pañero, las hermanas García, Asunción Antón, Miguel Arenas, José Núñez, Arturo Lledó (“el buzo”, porque en la representación de Los sobrinos del capitán Grant, hacía de buzo, y cuando figuraba que los marineros lo izaban al barco, estiraron tan fuerte que le quitaron la escafandra), Joaquín Jiménez, Planelles, Carlos Lozano, Gabriel Soler y Manolo Álvarez (Manolito Álvarez "el petaca", llamado así por su irreprimible afición y adicción al tabaco), cuyas hermanas Amparo y Encarna cantaban zarzuela, porque en aquel teatro de planta baja solían representarse comedias y zarzuelas.

La cantera de actores que se formaron en el Campoamor es interminable, y fue el origen de personalidades y actores teatrales de prestigio en la ciudad, que pasaron, tras su formación en el Campoamor, al terreno profesional, cosechando muchos laureles en los teatros nacionales.

Arturo Lledó, "el buzo", era siempre muy aplaudido por sus ingeniosas ocurrencias y las "morcillas" que intercalaba en la representaciones, y fue uno de los actores alicantinos más afamados a nivel nacional, formando una compañía que se asentó en 1917 en el Salón Granados, salón que contó, precisamente, con el piano que había en la Sociedad Dramática Ramón de Campoamor. Rafael Establier cuenta que en medio de la representación de la zarzuela El ruido de campanas, Lledó y Álvarez ("el buzo" y "el petaca") se pusieron a cantar espontáneamente:

A mi m'han tret "el Buso"
A mi "Pusa" m'han tret
A Jiménez, "la Xina"
I a Planelles, "Cabot"
De tots estos que han dit
Quin vos agrada més?
¡Encara falta uno!
¿Qui?
¡Juanito "Bocecé"!

Algunas obras representadas:

Cada ovella en sa parella; Zaragüeta; Perecito; Chifladuras; todas ellas de Vital Anza
La leyenda del monje
(con música de Chapí); Los camarones; Las campanas, de Arniches
Cheroní y Riteta, de Eduard Escalante
La cabaña de Black el marino, de Ramón Soler
El anillo de hierro, de Marcos Zapata
Los Hugonotes
Soñar despierto,
de Emilio Mozo
La salsa de Aniceta, juguete cómico lírico de Rafael Mª Liern, con música de Ángel Rubio
Los langostinos, de Fiacro Irayzo y Fernando Manzano
Lanceros, de Mariano Chacel
¡Quíén fuera libre!, de Eduardo Jackson
El punt de Gancho, de Eduard Perlá
Echar la llave; La señá Francisca, de M. Echegaray
Niña Pancha, de Constantino Gil

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8 comentarios:

Rubén dijo...

Maravilloso. Además has dado hasta con la ubicación original!! y qué buenos los motes!!!
me imagino el teatrillo como esos pequeños salones para representaciones de las películas antiguas...
En un barrio que acababa de nacer, en pleno año 1900, es muestra de que se instalaron en él clases medias y burguesas al ver que para el entretenimiento y ocio, buscaron la cultura, el teatro, el cine... para no tener que desplazarse a la lejana ciudad cada vez.
Magnífico!

Rubén dijo...

Por cierto, qué es una morcilla?? (teatralmente, se entiende...)

Rubén dijo...

por cierto! actualizo el artículo con la foto del número 20 de la calle alberola!!!

Rubén dijo...

pero... ahora me entra la duda de si ese fue el número 20 original o si se desplazó una casa al lado al igual que sucedió con otros números.
Y si se desplazó, ¿hacia qué lado?
Un documento genial que tendríamos que conseguir es un antiguo callejero con los números de vivienda... de momento, aceptemos esta vivienda a falta de una suposición nueva vale?

ernes dijo...

Sí, se cambiaron los números. Lo puedo saber porque mi abuela vivió en Alberola. Pero sería un bloque, como mucho. Quizás ahora sea Alberola 18.
Una morcilla jajajjaja se dice como "meter morcillas en el cocido", improvisar, decir palabras que no están en el texto, pero que van perfectamente oon el personaje. Lledó, se dice, era un maestro.

Rubén dijo...

Sí, si en el primer artículo de viviendas originales (alberola) vimos los azulejos del número original "33" con la placa actual de "31", pero habría que ver si fueron los de un lado de la calle o los dos, o si en un lado se movieron 1 número y en el otro más... depende de los portales que se añadieran en la cabecera de la calle... hay que investigar!

Rubén dijo...

Decía K-Hito, hablando del teatro campoamor (creo que se equivocó en el nombre de la calle):

En Benalúa éramos muy aficionados al teatro. La Sociedad Lírico-Dramática "Ramón de Campoamor" tenía un teatrito en la calle de Guardiola. Esta sociedad dio origen al Casino de Benalúa, hoy "La Benaluense". En aquel local, que era muy bonito, se hacía buen teatro. Ahí comenzó a destacar Arturo Lledó "El Buzo" que tanto renombre tuvo luego en España. También estaba con su barba y su mal genio el pianista Juan Álvarez.


Como todos los jóvenes, hice mis primeras armas artísticas. Era una escena en la que bas parte tres amigos vestidos de albañil. La verdad es que mi pasaje, si bien era cortito, lo llevaba perfectamente estudiado. Todavía lo recuerdo: "No vaya usted a echarnos la culpa a nosotros", era mi parlamento. En la noche del estreno, estaba muy nervioso. Se me pasó la hora. Cuando fui a declamarlo, el de la concha no me dejó.

Anónimo dijo...

Escribo para informarles que en Flickr he puesto mis 44 programas de la Sociedad Dramática Ramón de Campoamor. Espero que les gusten

Performing Arts /Artes Escénicas (Flickr)

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