Benalúa de la mano de Gabriel Soler Benítez (II)

viernes, 13 de junio de 2008
Publicado porUnknown

Viene de la Parte I...



El único barrio de Alicante que, posiblemente, llegara a tener su propio teatro, primero y su periódico después, con un intervalo de veinte años, entre uno y otro acontecimiento, fue, sin duda alguna, Benalúa. Se llamó "Teatro-Circo de Benalúa" o "Teatro Polo", en honor a su propietario, José Polo Jover. Y su inauguración tuvo lugar la noche del 28 de Octubre de 1893 en la que se representó la zarzuela "El rey que rabió", con música del villenero Ruperto Chapí y letra de Ramos Carrión y Vital Aza. El coliseo, que llegó a ser el mejor de Alicante, vio representar en su escenario distintas comedias de la más variada calidad. Estaba enclavado en la mitad de la manzana que después ocupó el grupo escolar "Generalísimo Franco" (hoy Colegio Público Benalúa), comprendida en las calles Alona y García Andreu.
El día de su inauguración, según cuentan las crónicas, la sociedad "Los Nueve" solicitó el correspondiente permiso para que, al precio de 20 céntimos, los aficionados al arte de Talía pudieran efectuar el recorrido desde las plazas de Ramiro y Quijano, respectivamente, hasta el teatro, subidos al tranvía.

Gabriel Soler Benítez.


Porque su capacidad de retentiva es enorme, su archivo está repleto de documentación y sus vivencias llenas de sabor y experiencia, refrendada por más de medio siglo de vida, Gabriel Soler Benítez vuelve a aparecer hoy en nuestro segundo reportaje sobre Benalúa.

El "Eco Benaluense", semanario ilustrado.
Corría el año 1914 y más concretamente, el 14 de Agosto cuando veía la luz el primer número del "Eco Benaluense", semanario ulustrado cuyo cometido era la publicación de temas relacionados con literatura, deportes, espectáculos e información. El propósito de quienes se lanzaron a la feliz tarea era el de crear una publicación verdaderamente independiente que prescindiendo por completo de todo ideal político, combata únicamente bajo la bandera de la verdad y defienda los intereses de Benalúa, de ese barrio simpático que debería ser siempre el preferido, no tan sólo por sus inmejorables condiciones, sino por ser el más sano"... Y en el mismo editorial del primer número, que estaba dirigido por Juan Ribes Morales, se decía más adelante: "Nosotros haremos ver sus necesidades y pediremos para él lo que es de justicia. Sólo anhelamos difundir el amor al trabajo entre la gente joven y ofrecer las columnas de este periódico".

Según Gabriel Soler, "el periódico pretendía tener un talante liberal y progresista a juzgar por los artículos aparecidos en los primeros números, en los que escribieron, entre otros, Ginés Alberola, Aurelia Ramos, José Climent, Ramón Soler, Alberto Blanco, Ernesto Ramos y Francisco Flores".

Un teatro en miniatura o un miniteatro.
Un pequeño teatro o lo que hoy se llamaría un miniteatro, era lo que se instaló en la calle Alberola con el nombre de Teatro "Ramón de Campoamor", gobernador civil que fue de Alicante y que precisamente en Benalúa, contemplando el tren que discurría por la estación de Benalúa (primero de Andaluces), escribió su famoso poema "El tren expreso". Fue a iniciativa de la Sociedad Dramática del mismo nombre delcélebre poeta y se ubicaba en un espacio reducido de una vivienda de planta baja situada en la calle Alberola.
Pero allí, además del escenario podían contemplarse los palcos y el patio de butacas. Entre los actores se encontraban José Núñez, Gabriel Soler y Manolo Álvarez, cuyas hermanas Amparo y Encarna cantaban zarzuela. "Allí se representó "La cabaña de Black el marino", original de mi abuelo Ramón, cuyo estreno y texto del libreto que llegó a imprimirse se omitió, no sé por qué razón, en "La imprenta en la provincia de Alicante" (1902-1925) de Isidro Albert. En aquel teatro de planta baja se representaban comedias y zarzuelas. Recuerdo que el piano que instalaron en el Salón Granados cuando su inauguración en la plaza de Navarro Rodrigo, era el que había en la Sociedad Dramática Ramón de Campoamor".

Un chalet para escenario de Juegos Florales.
Pero no solamente Benalúa se nutría de la savia cultural que le impregnaban hombres de reconocida valía como Gabriel Miró, Óscar Esplá, Figueras Pacheco y otros, sino que antes y después de todos ellos ya sentía sobre sí la responsabilidad de mostrar a propios y extraños que en sus raíces había brotado con fuerza avasalladora una cultura fértil. Y ahí está, aparte de las muestras expuestas con la construcción de teatros, organizaciones de orquestas de pulso y púa y la creación de un periódico, la realización de juegos florales con importantes premios en un marco improvisado, pero sumamente maravilloso y natural: los jardines del chalet de la familia Mollá. En ellos con el boato y ceremonial correspondiente, tenía lugar el desarrollo de los juegos y la posterior publicación de los trabajos presentados y premiados, cosa que se hacía en un folleto llamado Álbum. "Uno de los ganadores fue el doctor José Sánchez San Julián, que posteriormente contraería matrimonio con Celia Mollá".
Y habría que añadir el Casino, erigido en la mismísima plaza de Navarro Rodrigo, que constaba de planta baja y piso, cuyas paredes fueron decoradas por Adelardo Parrilla. De un cierto estilo morisco, con piso entarimado y zócalos de madera, influyó considerablemente en la vida social del barrio.


Rafael Cano, un hombre con iniciativa.
Justo es nombrar, a medida que el tiempo ha ido transcurriendo, a un hombre que, gracias a su iniciativa y esfuerzo personal, con la colaboración del vecindario y la ayuda del Ayuntamiento y Caja de Ahorros de Alicante y Murcia, se consiguió cambiar la fisionomía de la plaza de Navarro Rodrigo, al hombre que sin ser miembro de "Los Diez Amigos" se le concedió el honor de otorgar sus apellidos a la misma por sus desvelos y apoyo como ministro de Fomento a la inclusión de Benalúa en la Ley de Ensanche.
Fue en 1966 siendo Rafael Cano Mula alcalde de barrio -que lo era desde muchos años atrás- y edil del Ayuntamiento de la capital, cuando se dio otro aire a la plaza. Los viejos árboles y los duros bancos, fueron cambiados por una plácida y fresca fuente que se balancea sobre un precioso pavimetno. Y los vecinos aportaron cada uno mil pesetas -otros dieron más- a la vez que el Ayuntamiento procuraba acondicionarla de flores y arboleda mientras la Caja de Ahorros de Alicante y Murica musicalizaba el ambiente entretejiendo notas con ramas y hojas de los árboles para que el agua de la fuente se sonrojase unas veces y otras cambiara su rubor por la esperanza, la ilusión y le deseo de ver a sus vecinos felices y dichosos.
Esta feliz iniciativa de este hombre dinámico y emprendedor otrora presidente de la comisión de la hoguera, perdura en el recuerdo de los benaluenses como algo propio, querido y respetado.



La de 1930, una generación de "campanillas".
Y continuamos con la marcha del tiempo, este barrio que fundaran hace cien años José Carlos de Aguilera y Aguilera, Marqués de Benalúa; José Soler y Sánchez; Clemente Miralles de Imperial; José Carratalá Cernuda; Armando Alberola Martínez; Francisco Pérez Medina; Pascual Pardo Gimeno; Pedro García Andreu; Juan Foglietti Piquer; Arcadio Just Ferrando y José Guardiola Picó, en la década de los 30 vio surgir a hombres que hoy han destacado considerablemente en distintos estamentos sociales. Así, por ejemplo, está Rafael Beneyto Llobregat; Eduardo Ortega Bruna y Francisco Alcázar Carrillo, militares que han alcanzado una alta graduación. Francisco Ruíz Beviá y Rafael Luis Alcázar Carrillo, catedráticos; Ángel Gambín Grao, arquitecto; Edmundo Lloret, pintor; Joaquín Martínez Valls y Agustín Pérez Segura, sacerdotes y catedrático el primero de ellos.
Pero habría que nombrar también a los empleados, a los funcionarios y a muchos otros que también han destacado.

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1 comentarios:

Anónimo dijo...

Es increible la de historia que tiene a la espalda este barrio.

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