El Ateneo Senabrino

lunes, 7 de mayo de 2007

El artículo al que hago referencia hoy se llama GABRIEL MIRÓ Y FRANCISCO FIGUERAS PACHECO EN EL ATENEO SENABRINO, de Luis S. Taza Hernán, y publicado en el nº 9 de la Revista AUCA. Pinchad en el título para leer el artículo, en el que se nos habla de "aquellas entretenidas, divertidas y distendidas tardes de tertulia, que pasara en el Salón Zapatería de los hermanos Senabre, en el barrio de Benalúa, al que sus asistentes, burlonamente, llamaron Ateneo Senabrino, hacia finales del siglo XIX y comienzos del XX.
Allí, en aquel local, tras las puertas de vidrio, el novel escritor (Gabriel Miró) demostraba a los presentes sus dotes de orador. Por un lado, era brillante, ocurrente y gesticulante en su exposición, y por otro, era una delicia escuchar en su voz los versos de Zorrilla, del que era gran admirador."

(No tenemos todavía la ubicación exacta,
pero la zapatería merodearía cerca de la placeta)

En el artículo se relata las peripecias de Miró, el pintor Adelardo Parrilla y de nuestro ciego más ilustre, Figueras Pacheco. "Pero, por ahora, regresamos a la tertulia de esta entrañable zapatería, a la que uno de sus asiduos contertulios llega con un poco de retraso, cogido del brazo de su secretario. El retraso no es habitual en él. Gabriel ha finalizado su estupenda intervención y saluda efusivamente al recién llegado. Éste se disculpa por su tardanza, alega que tuvo que pasar por su casa (en la calle Doctor Just, 51 de ese mismo barrio) para recoger las pruebas de imprenta del último número de la revista que él mismo dirige como redactor jefe, El Íbero, que fundara en 1898."

(Casa de Figueras en la calle Dr. Just nº 51)


Nos cuenta el propio Figueras su encuentro con Miró: "La cristalería se abrió de nuevo y en el Salón de los Senabre vibró una voz timbrada, llena y agradable. (...) En el Salón Senabre comenzamos a hacernos camaradas de gustos y aficiones."

¿Quiénes eran los contertulios habituales del ateneo senabrino? "
Rafael Martínez, un poeta cartagenero que gusta de escuchar los versos que se recitan, y Domingo Carratalá, estudiante, entonces, de leyes, que con los años llegaría a ser profesor. En las cuatro sillas: el propio Gabriel Miró, Garriga, Figueras, y su secretario Francisco Prats Nobleza, Juan Miró (hermano de Gabriel Miró), Eufrasio Ruiz, que sería concejal, Elier Mañero, que fue parlamentario, Rafael Rico (empresario monovero), Heliodoro Carpintero (gran amigo de Gabriel Miró, cuyo hijo asistiría también al entierro de Miró), Alfonso Rojas, Mariano Acevedo, Cristóbal Romeu, Luis Pérez Bueno y su hermano Artemio, Rafael Maignón, Antonio Cernuda, Julián Pardo, Pepe Núñez y Rafael Rizo."

La fama y la popularidad de estas tertulias les obligó a tener que buscar otro lugar, debido a su masiva asistencia, ya que la zapatería resultó insuficiente, así que Gabriel Miró las llevaría a la planta baja de su propia casa, se supone que de forma provisional, ya que continuó su andadura de la misma manera, lo que, nuevamente, provocaría la búsqueda de otro lugar, y éste sería un Colegio de Primera Enseñanza, en la calle Pérez Medina. Pero el "Ateneo Senabrino" cerraría sus tertulianas sesiones en 1903, quizás debido a las diversas ocupaciones de cada uno de sus asistentes.


Bibliografía:

Gabriel Miró y Francisco Figueras Pacheco en el Ateno Senarino", Revista AUCA, nº9.


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1 comentarios:

Rubén dijo...

Tengo un texto de Martínez Mena que ubica el primer ateneo senabrino "a unos pasos de la casa de la familia Miró".

Asímismo lo describe con el peculiar lenguaje de Martínez Mena:

"El salón ateneista, modestamente amueblado: dos divanes, una estera de esaprto y una mesita baja con profusión de cuchillas, leznas, punzones, hilo encerado, papel de lija y botas a medio hacer":

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