LOS PRYTZ Y SUS FANTASMAS (I)

domingo, 12 de marzo de 2017

04.01.2016 
El último día de noviembre pasado se puso en contacto conmigo un miembro del equipo que realiza el programa Cuarto Milenio, de Cuatro TV. La revista Más Allá había publicado un reportaje titulado «El fantasma de la mansión Prytz» y estaban interesados en saber más cosas de los Prytz alicantinos, para preparar un programa sobre la casa que habían poseído en el barrio de Benalúa, en la que supuestamente el último propietario se había aparecido durante décadas después de muerto.


Le dije que tenía a los Prytz en la carpeta de pendientes de investigación, para escribir uno de estos artículos de Momentos de Alicante, pero porque habían sido los propietarios de una de las primeras empresas que habían suministrado alumbrado eléctrico a la ciudad, no por lo del fantasma, de cuya existencia nada sabía. Como me insistió en pedir mi colaboración, le dije que adelantaría la búsqueda de documentación sobre la familia Prytz para escribir mi artículo y, de paso, le trasladaría la información que recabase sobre el dichoso fantasma. Y así lo hice. He aquí lo que averigüé:


El comerciante sueco Hugo Prytz Carter se instaló en la ciudad de Alicante a finales de la década de 1860 como vicecónsul de su país. Compró varias fincas de la huerta alicantina y abrió una empresa de exportación de almendras. Una de aquellas fincas era la que los condes de Pinohermoso poseían en San Juan, que Prytz llamó Buena Vista.


Hugo se convirtió al catolicismo y fue bautizado en la iglesia de Santa María el 29 de mayo de 1871 por el abad de la colegiata Francisco Penalva, a quien acompañaban dos sacerdotes de Santa María y otros dos de San Nicolás. Una semana después, el 6 de junio, se casó con la alicantina Luisa Antoine Larrea, con la que tuvo siete hijos: Lorenzo, CarlosManuelCarmenLuisaVirginia y Luis. Los tres últimos no llegaron a la edad adulta.


Al menos Carlos y Manuel nacieron en la finca Buena Vista, en una casa que años después Carlos ordenó reconstruir y ampliar por el arquitecto Juan Vidal Ramos.


Prytz y Campos S.A.


Hugo Prytz fundó con Guillermo Campos Carreras una empresa de suministro eléctrico que, a finales del siglo XIX, tenía sus oficinas en la calle Navas.


El 14 de abril de 1892, Prytz y Campos inauguraron el alumbrado eléctrico en Alicante, que hasta entonces se iluminaba usando gas. Y cinco años más tarde ampliaron su fábrica con una nueva máquina de 200 c.v., capaz de accionar una dinamo de 120 kilovatios y permitiendo así el suministro de hasta 6.000 lámparas de 16 bujías.


Prytz y Campos rivalizaron por el alumbrado eléctrico en la ciudad con otras empresas, como La Eléctrica Alicantina o la francesa Fourcade y Provot.


En Historia de la Ciudad de Alicante (vol. 4, p. 227), Paco Moreno dice que la empresa Prytz y Campos se fusionó con La Eléctrica Alicantina en 1912, pero La Correspondencia de Alicante, en su edición del 9 de abril de 1918, publicó un amplio artículo titulado «El encarecimiento de la luz», en el que se apuntaban varias diferencias entre los suministros de ambas empresas, que competían por el servicio eléctrico.


La herencia


El 23 de mayo de 1904 falleció Hugo Prytz Carter. Su esposa, Luisa Antoine, falleció el 14 de octubre de 1912 y fue enterrada en un panteón del cementerio municipal, al que fueron trasladados también los restos de su marido.


En su testamento, firmado el 26 de octubre de 1911, Luisa dejó estipulado que su hija Carmen «no percibirá en mi herencia más que lo que por legítima estricta le corresponda, esto es, una duodécima parte de mi caudal. En pago de su haber se le adjudicarán fincas de las que poseo en el término de Jijona». A su primogénito, Lorenzo, «se le adjudicará íntegra la participación que en la actualidad tengo en la mercantil Prytz y Campos en liquidación. Con esto quedará completamente pagado porque resulta el más favorecido de todos mis herederos». El resto de sus bienes dejó mandado que se distribuyeran entre sus hijos Carlos y Manuel.


Carmen y Lorenzo


Carmen se casó en 1901 con Luis Irles, teniente coronel de Estado Mayor, y se fue a vivir fuera de Alicante. Murió en 1920.


Lorenzo fue abogado y un gran deportista, aficionado al ciclismo y a la vela. Fue socio del Real Club de Regatas. Escribió y publicó un libro en Madrid, que fue prologado por Emilia Pardo Bazán. En 1914 fundó el periódico El Defensor de Alicante. Por entonces era conservador, seguidor de Maura, pero unos años antes, en su juventud, había engrosado las filas tradicionalistas, tal como apuntaba La Unión Democrática el 2 de febrero de 1899, al noticiar la visita a Alicante del dirigente carlista Vázquez Mella: «anteayer visitó una preciosa quinta de la huerta propiedad de don Hugo Prytz, padre del Jefe de los carlistas de esta provincia».


Se casó en el monasterio de la Santa Faz con Ismaela Eceiza el 18 de octubre de 1914. Catorce meses después, el 18 de diciembre de 1915, nació Hugo Prytz Eceiza y, 16 días más tarde, falleció Ismaela, que fue enterrada en el panteón de los Prytz.


Lorenzo había tenido con anterioridad, con otra mujer y en otra ciudad, una hija natural: M.ª Ángeles Prytz y Daban, que venía a Alicante con cierta asiduidad (Alicante Obrero, 8-6-1916).


Lorenzo murió en Barcelona el 24 de enero de 1922. En su testamento, fechado el 21 de diciembre de 1918, pidió ser enterrado en el panteón familiar de Alicante y nombró único heredero a su hijo Hugo, menor de edad, quien debía ser tutelado por su hermano Manuel o, en su defecto, por su otro hermano, Carlos. Sus restos nunca fueron traídos al cementerio alicantino.


Prytz y Cía.


Tras la muerte de su madre, los hermanos Carlos y Manuel se hicieron cargo del negocio de exportación de almendras que fundara su padre, a través de la empresa Prytz y Compañía. La misma empresa con la que abrieron una banca privada.


A finales de 1906, el almacén de almendras se encontraba en la calle Cano Manrique y en él trabajaban unas 150 mujeres y varias decenas de hombres.


La gestión de los hermanos Prytz al frente de esta empresa de exportación de almendras fue larga y, en general, exitosa, aunque salpicada de conflictos e incidentes más o menos graves, protagonizados casi siempre por el encargado que tenían al frente del almacén o por uno de los dos propietarios: Manuel Prytz. Así, el 10 de noviembre de 1915, fueron despedidas unas cuarenta operarias, que fueron sustituidas por otras tantas que cobraban un menor salario. Pero a finales de 1932 trabajaban en los almacenes de almendras de los Prytz 500 mujeres y 60 hombres.


La Casa de Banca de Prytz y Cía. ya estaba en servicio en 1907. De ella tomaban a diario los periódicos alicantinos los datos bursátiles por aquella época. La sede de esta banca privada coincidía con las oficinas desde las que se dirigía el negocio de la exportación de almendra.


En 1924, Manuel Prytz pidió permiso al Ayuntamiento para construir una casa y almacenes en el paseo de Soto, esquina calles Cervantes y O'Donnell. Y un año después Prytz y Cía. trasladó hasta allí su cuartel general. También en este edificio vivió uno de los hermanos Prytz: Carlos.


Unos años antes, en 1915, los propietarios y la mayoría de los empleados de Prytz y Cía. tuvieron la suerte de que les tocase la lotería de Navidad. En efecto, el billete número 20.573 fue premiado con 90.000 pesetas, el mismo que los hermanos Prytz habían encargado a su banquero de Madrid. «(?) D. Manuel Prytz juega tres décimos del billete expresado. D. Carlos Prytz es poseedor de dos décimos. Un décimo completo ha sido repartido como regalo de la casa, en pequeñas participaciones, entre las operarias de los almacenes de almendras. Los cuatro décimos restantes, han sido distribuidos por D. Francisco Puerto, apoderado general de la mencionada casa comercial, entre los dependientes, clientes y relaciones de los Sres. Prytz. La fausta nueva fue comunicada por nosotros al tenedor de libros de la casa, nuestro querido amigo don Manuel Perales, el cual también ha "arañado" unas cuantas pesetillas, del premio» (El primitivo Alicante Obrero).


Llegados a este punto, permítame el lector que, por cuestión de espacio, interrumpa esta historia de los Prytz alicantinos, que continuaremos la semana que viene.


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