Los hallazgos de "Los Antigones" (II): La polémica inscripción

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Viene de Parte I


Mención especial merece un fragmento de mármol aparecido hacia 1877 en la orilla del Barranco de San Blas, a una distancia de su desembocadura que los diversos autores cifran entre 200 y 400 metros, pero en todo caso un poco más ab ajo de la confluencia de las calles Catedrático Soler y Óscar Esplá.
Inscripción aparecida hacia 1877
en Els Antigons, la actual Benalúa




La importancia de los hallazgos se acompañó con el descubrimiento de una inscripción con la meción de LVCENTVM, que hizo valorar como hecho posible su emplazamiento en Els Antigons, tesis que perdió credibilidad en beneficio de aquélla que apostaba por la ubicación de la antigua ciudad en el paraje del Tossal de Manises, cuando al final de la década de los ochenta del pasado siglo XX, se conocieron los resultados de distintos sondeos efectuados en solares de nueva construcción del Barrio de Benalúa, que avalaban no tanto el emplazamiento de una ciudad sino más bien de instalaciones más o menos dispersas de época tardorromana como industrias cerámicas y otras vinculadas con la antigua playa de Baver (que existía frente al actual barrio) y donde el desembarco era muy seguro y sencillo.

No obstante, a finales del siglo XIX, se identificaba la ciudad de LVCENTVM en el lugar que hoy ocupa el barrio de Benalúa y sus alrededores. La construcción de este barrio de Alicante permitió las especulaciones sobre el descubrimiento de una ciudad romana de gran interés, según Tarradell, entre los siglos I a.C. y V. d. C


La atribución de estas ruinas a la ciudad de LVCENTVM venía testificada por el hallazgo de una inscripción en este lugar en el que se menciona el MVNICIPI LVCENTINI.
La inscripción que apareció hacia 1877 en la margen derecha del cauce del barranco de Sant Blai, dice así:

CIL II 5958

ONINVS · L ···
S · AVGG · GER · SAR ···
VNICIPI LVCEN ···

(con un nexo entre la u y n de municipi y otro entre la i y la p de la misma palabra, y algunas letras de difícil lectura)

Hübner la restituyó de la siguiente forma:


M · AVR · ANTONINVS · L · AVR
········· COMMODVS · AVGG · GER · AVR
········· MUNICIPI LVCENTINI



La descifró el Sr. Fita, conjeturando los suplementos.

[Imp(eratores) Caes(ares) M(arcus) Aur(elius) Ant]oninus, L(ucius) A[el(ius) Aurel(ius) Commodu?]s, Augusti, Ger(manici) Sar(matici). [Municip(es) mu]nicip(ii) Lucent(ini).
La traducción del texto que reconstruyó el Padre Fita es «Los emperadores Césares, Marco Aurelio, Antonio y Lucio, Helio Aurelio Cómodo, Augustos, Germánicos, Sagmáticos, príncipes o patronos del Municipio Lucentino».

Las distintas interpretaciones:
Con ello queda claro que nos encontramos ante los nombres de los emperadores Marco Aurelio y Cómmodo, por lo que su datación entre los años 176 d.C. no plantea problema alguno. La tercera línea presenta mayores dificultades de interpretación, aunque parece indudable que nos encontremos ante una mención expresa del municipio de Lucentum. Fita la desarrolló como (municipes m)unicipiii Lucen(tini), Chabás como (patroni m)unicipi Lucen(tini), y Lafuente como (reficiendum coeraverunt m)unicipi(um) Lucen(tinum); el primero parece considerar que los empreadores son citados como munícipes de la ciudad de Lucentum, el segundo como patronos de la misma y el tercero, en cambio, como autores de la reconstrucción de la ciudad tras su destrucción a causa de una invasión de moros.
Sea como fuere el desarrollo de esta tercera línea, el resultado es que tenemos una inscripción en la que se menciona con claridad el municipio de Lucentum.

La inscripción de Benalúa, según un dibujo de Rico.

Por desgracia, no conocemos con detalle las circunstancias de su aparición. Tan sólo sabemos qu ese encontró entre trozos de cerámica romana, a unos dos metros de profundidad. Llobregat transmite la noticia de que en las cercanías del lugar donde apareció se encontraron posteriormente los restos de un monumento y de estatuas que fueron destruidos de inmediato, por lo que supone pudiera tratarse de un monumento dedicado a los emperadores. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la inscripción no parece ser una dedicación a los emperadores, pues sus nombres no aparecen en dativo como sería lógico en este caso, sino en nominativo, por lo que debe hacer referencia a alguna acción cuyos agentes fueron los propios emperadores: la construcción de un monumento, una obra pública, etc...
La fecha que tradicionalmente se le asigna, entre 176 y 180 d.C. aún podría precisarse más, ya que parece indudable que el nombre del segundo emperador no es simplemente M. Aurelius Commodus, sino como ya supuso Fita, M. Aelius aurelius Commodus, que es precisamente el que emplea en los primeros meses de su reinado, por lo que la fecha se centraría en el año 176 o, todo lo más, en el 177. La mención de Aelius parece indudable, ya que el nombre de los empreadores debía ir precedido por la fórmula Imp(eratores) Caes(ares), y si el arranque de la letra A que parece vislumbrarse al final de la primera línea correspondiera a la inicial de Aurelius, el Commodus de la segunda que forzosamente debe ir detrás de este, quedaría muy desplazado con respecto al inicio de la primera. Con la inclusión del Aelius, las dos líneas se corresponden bastante mejor.
No se considera acertada, por el contrario, la hipótesis de Tafalla, que quiere ver los nombres de tres emperadores (Marco Aurelio, Lucio Vero y Cómmodo), porque, aunque como dicho autor sugiere, hubiera sitio para ellos, la abreviatura Augg. nos está indicando que se trata de sólo dos emperadores; además, Lucio Vero nunca llegó a utilizar los títulos de Germánico y Sarmático y, lo que es más importante, los tres nunca llgaron a reinar al mismo tiempo.


La noticia sobre la inscripción la publicó, como dijimos en la primera parte del artículo, el Sr. Chabás en El Archivo , tomo II, pág. 282. Denia, Mayo 1888. Y era la siguiente:
«Hace unos diez años próximamente, cuando se terraplenaba el contramuelle de Alicante, hubo necesidad de sacar tierra del sitio llamado los Antigones, como á 400 metros de la desembocadura y lado derecho del barranco de San Blas ó de las Cuevas. Tenía unos 2 metros de tierra encima, y apareció en dos trozos, en medio de fragmentos de cerámica romana; el resto falta, pues por más diligencias que se hicieron no pudo encontrarse. Como es sabido, el sitio indicado está al Oeste de Alicante, hacia la parte de Elche; y al Este de la ciudad se levanta el castillo de Santa Bárbara, el Castrum album de los latinos, traducción de Acra leuca de los griegos. Detrás del castillo, en el sitio denominado albufereta en el cabo de la huerta, aún se ven restos de población romana, á la que Lumiares y otros muchos llaman Lucentum.»

Y si bien es verdad que el doctor Rico no anduvo muy acertado en situar la antgua Lucentum en el actual Barrio de Benalúa, no lo es menos que el barrio alicantino era para Martínez Morellá “el yacimiento paleocristiano más rico del término municipal de Alicante”, junto a los de la Condomina, Font Calent y Benacantil.
Testimonio gráfico de la lápida romana de Benalúa tal y como se publicó en el periódico alicantino "Marcador", el 1 de noviembre de 1954.

El enigma de la inscripción perdida:

Los problemas que plantea esta inscripción, ya de por sí numerosos e importantes, se ven acrecentados además por el hecho de que desde hace muchos años nadie conoce su paradero y hay que trabajar sobre antiguos dibujos que no siempre coinciden en todos sus detalles. Se ha llegado incluso a poner en duda su autenticidad, lo que no parece probable, ya que tras su aparición la manejaron distinguidos epigrafistas, como Chabás y Fita y el propio Hübner trabajó sobre un calco. Además, en la época de su hallazgo, la polémica sobre la situación de Lucentum e Ilici, que bien hubiera podido facilitar la aparición de alguna antigua falsa inscripción, se dirimía en torno al Tossal de Manises y no a Els Antigons.
Es curioso, y merece un comentario, que cuando hace unos cuarenta años la inscripción salió de Alicante, se desató una fuerte campaña periodística en favor de su devolución, pues se consideraba como la partida de nacimiento de la ciudad. Una vez conseguida su devolución, se expuso en el Museo Arqueológico y luego, tal vez para evitar que nuevamente saliera de Alicante, desapareció misteriosamente y a día de la publicación, a mediados de los años 80, nadie la había vuelto a ver.
Continúa en Parte III, Parte IV, y Parte V


Fuentes: Benalúa en los hallazgos paleocristianos de Alicante, Emilio Soler
LVCENTVM, XIX-XX, 2000, 2001
La Vía Augusta y otras calzadas en la Comunidad Valenciana (vol. I), J. Guillermo Morote
Boletín de la Real Academia de la Historia [Publicaciones periódicas]. Tomo 12, Año 1888
El poblamiento tardorromano en Alicante a través de los testimonios materiales: estado de la cuestión y perspectivas, Sonia Gutiérrez, 1988
Los orígenes de la Ciudad de Alicante, Lorenzo Abad Casal, 1984

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3 comentarios:

eRNeS dijo...

La traducción del texto que reconstruyó el Padre Fita es «Los emperadores Césares, Marco Aurelio, Antonio y Lucio, Helio Aurelio Cómodo, Augustos Germánicos Sagmáticos, príncipes o patronos del Municipio Lucentino».

eRNeS dijo...

La noticia sobre la inscripción la publicó, como dijimos en la primera parte del artículo, el Sr. Chabás en El Archivo , tomo II, pág. 282. Denia, Mayo 1888.


Y dice así:

«Hace unos diez años próximamente, cuando se terraplenaba el contramuelle de Alicante, hubo necesidad de sacar tierra del sitio llamado los Antigones, como á 400 metros de la desembocadura y lado derecho del barranco de San Blas ó de las Cuevas. Tenía unos 2 metros de tierra encima, y apareció en dos trozos, en medio de fragmentos de cerámica romana; el resto falta, pues por más diligencias que se hicieron no pudo encontrarse. Como es sabido, el sitio indicado está al Oeste de Alicante, hacia la parte de Elche; y al Este de la ciudad se levanta el castillo de Santa Bárbara, el Castrum album de los latinos, traducción de Acra leuca de los griegos. Detrás del castillo, en el sitio denominado albufereta en el cabo de la huerta, aún se ven restos de población romana, á la que Lumiares y otros muchos llaman Lucentum.»

Rubén dijo...

actualizado con una joya encontrada: el diario El MArcador de la Calle del 1 de Noviembre de 1954

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